“El hermano Obama”

Por Fidel Castro

Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.

El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.

Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.

Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.

Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.

Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:
“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.

De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros: “Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.

Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.

En 1961, apenas un año y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.

Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.

Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.

No sé que tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.

Hay una cuestión importante: Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.

Fidel Castro Ruz
Marzo 27 de
10 y 25 p.m.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Foro de Sao Paulo, 28 de marzo de 2016 en el siguiente enlace: http://forodesaopaulo.org/el-hermano-obama-por-fidel-castro/

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Líderes internacionales manifiestan su apoyo a Lula

São Paulo, 11 de marzo de 2016,

Ex-jefes de Estado y de gobierno de Europa y de América Latina han publicado hoy una declaración de apoyo al ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Entre los primeros 14 nombres que firman el documento están José “Pepe” Mujica, ex-presidente de Uruguay, Cristina Fernández de Kírchner, ex-presidenta de Argentina y Felipe González, ex-presidente del gobierno español.

El texto subraya el “intento de algunos sectores de destruir la imagen de este gran brasileño” y las conquistas sociales de Brasil durante el gobierno de Lula.

Lea el manifiesto:

DECLARACIÓN

Durante varias décadas, Luiz Inácio Lula da Silva se destacó como líder sindical, activista social, creador y líder del Partido de los Trabajadores.

Presidente electo de la República en 2002, Lula puso en marcha un ambicioso programa de cambio social en el Brasil, que sacó de la pobreza y la miseria a millones de hombres y mujeres. Su política económica ha permitido la creación de millones de puestos de trabajo y un aumento extraordinario en los ingresos de los trabajadores.

Su gobierno profundizó la democracia, estimulando la diversidad cultural y política del país, la transparencia de la vida estatal y pública. El Ejecutivo, la fiscalía y el poder judicial pudieron llevar a cabo las investigaciones de los actos de corrupción que puedan ocurrir en la administración directa o indirecta del Estado.

Preocupa a la opinión democrática, sin embargo, el intento de algunos sectores para destruir la imagen de este gran brasileño.

Lula no se considera ni está por encima de la ley. Pero tampoco puede ser objeto de ataques injustificados en contra de su integridad personal

Estamos con él y ciertos de que la verdad prevalecerá.

Firman el manifiesto:

Cristina Fernández de Kirchner (Argentina)
Eduardo Duhalde (Argentina)
Carlos Mesa (Bolívia)
Ricardo Lagos (Chile)
Ernesto Samper (Colombia)
Maurício Funes (El Salvador)
Felipe González (España)
Manuel Zelaya (Honduras)
Álvaro Colón (Guatemala)
Massímo D’Alema (Itália)
Martín Torrijos (Panamá)
Nicanor Duarte (Paraguay)
Fernando Lugo (Paraguay)
Leonel Fernández (República Dominicana)
José Mujica (Uruguay)
José Miguel Insulza (OEA)

Este contenido ha sido publicado originalmente por Instituto Lula, 11 de marzo de 2016 en el siguiente enlace: http://www.institutolula.org/es/lideres-internacionales-manifiestan-su-apoyo-a-lula

El asesinato de Berta Cáceres, crimen de Estado

Por Marcos Roitman Rosenmann

Comprendo perfectamente el motivo por el cual el poder político mediante sus organizaciones paramilitares, dependientes del gobierno hondureño, ha decidido acabar con la vida de Berta Cáceres. Igualmente no me llama la atención el silencio cómplice de quienes piden respeto por los derechos humanos en América Latina, se declaman demócratas y no levantan su voz cuando se trata de una dirigente de organizaciones populares, cuya labor era reconocida internacionalmente. En Honduras, desde 2002 a 2014 han sido asesinados 111 activistas, pero nada de ello es relevante para personajes que sólo tienen ojos para las trasnacionales, los centros de poder, la banca y los poderes facticos. Me refiero a quienes desde el púlpito lanzan soflamas incendiarias contra los gobiernos populares y solicitan la puesta en libertad de condenados por sedición como el caso del venezolano Leopoldo Lopez, corresponsable de la muerte de 43 personas en la asonada conocida por la salida, diseñada para derrocar al gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela.

Ex presidentes como Álvaro Uribe, José María Sanguinetti, Fernando Henrique Cardoso, Ricardo Lagos, Ernesto Zedillo, Jose María Aznar y Felipe González, comprometidos con asesinatos, actos de corrupción, tráfico de influencias, venta de armas y persecución política, han enmudecido ante este acto de violencia de Estado. Ellos no se pronuncian, aunque se intercambien condecoraciones, conferencias, dinero, mucho dinero, y viajen por el mundo sin temer por sus vidas. Están blindados, gozan de impunidad. Son responsables de la matanza de Acteal en México, los GAL en España, leyes de amnistía para tapar las vergüenzas de crímenes de lesa humanidad en Brasil, Uruguay o Chile, la persecución a los pueblos originarios, movimientos campesinos, pro derechos humanos, ambientales o estudiantiles.

En esta ocasión, miran hacia otro lado. No hay condena al gobierno de Honduras, no piden responsabilidades, no se rasgan las vestiduras. Igualmente, medios de comunicación, periodistas, partidos políticos socialdemócratas, liberales, conservadores, ni de izquierdas ni derechas, tan beligerantes y custodios de la paz y la democracia, unidos cuando se trata de juzgar a gobiernos populares, siguen sin articular palabra. Será que Berta Cáceres no merece su atención. Era una campesina, dirigente popular, persona incómoda, una luchadora social que había logrado junto a sus correligionarios paralizar los megaproyectos como la Represa de agua Zarca, financiada por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y empresarios chinos. Todo un éxito para quien era sometida a presiones y amenazas. Nunca se amilanó, respondió con dignidad, sin miedo, consciente del peligro puso nombre y apellido a los oligarcas, golpistas y terratenientes que patrocinaban los megaproyectos.

Berta Cáceres no era desconocida; sus acciones en la defensa del entorno y los derechos humanos le supusieron en 2015 la obtención del premio Goldman de medio ambiente, conocido como el Nobel verde. Su voz era respetada. Había sufrido múltiples detenciones arbitrarias desde el golpe cívico-militar que destituyó al presidente Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009. Integró el Frente Nacional contra el Golpe Militar y puso al descubierto la trama sobre la cual se levantó el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti. Señaló a los militares como los responsables de matar a dirigentes sindicales, campesinos y trabajadores contrarios al golpe.

En entrevista concedida al periodista mexicano Mario Casasús, para la página web Desinformémonos, declaraba en 2010: “Hemos denunciado que hay una militarización en todo el país, no sólo por parte del ejército hondureño y la policía local, sino por las tropas estadunidenses que realizan sus maniobras conjuntas con el ejército de Colombia en Islas de la Bahía (norte de Honduras); quieren imponer una lógica de aceptación del militarismo parecida a Colombia, nosotros hemos sido víctimas del hostigamiento –en las comunidades indígenas– de las tropas estadunidenses de Palmerola; esto no lo habíamos visto, llegan tropas del ejército estadunidense a fiscalizar nuestras oficinas. Vivimos un terrorismo de Estado; han asesinado a compañeros del COPINH, tenemos compañeros presos, nos han decomisado documentos, nos han golpeado, desalojado y reprimido. Ante todo esto, la respuesta digna de los pueblos indígenas es: más resistencia, más organización, más organización y más propuestas”. Y cerraba con estas palabras: Estamos en plena lucha en el río Gualcarque en la sierra de Puca Opalaca, donde los magnates golpistas Fredy Nazar y Miguel Facussé quieren adueñarse de esos ríos que son de las comunidades lencas, los pueblos indígenas tienen títulos comunitarios y los oligarcas quieren privatizar las tierras y aguas. Nosotros no hemos dejado la lucha; es difícil porque enfrentamos a los madereros que viven en la impunidad; hemos expulsado a 30 industrias explotadoras de madera, hemos detenido proyectos hidroeléctricos trasnacionales, además hemos aumentado la participación del pueblo en las radios comunitarias.

Comprendo los motivos del silencio del poder tras su asesinato, la complicidad de personajes abyectos que lo patrocinaron, reciben migajas, viven en la mentira y se regocijan con su muerte. Es su odio, su indignidad y, sobre todo, su pertenencia a una clase social capaz de dar golpes de Estado, torturar y ejercer terrorismo de Estado. Traidores a su pueblo, viven en el estiércol.

Berta Cáceres los retrató y no lo soportaban. El pueblo hondureño y los pueblos de nuestra América la recordarán siempre, pero no dejaremos de pedir justicia para que sus ejecutores materiales e intelectuales sean apresados y condenados. La voz del pueblo no se enmudece.

Este contenido ha sido publicado originalmente por La Jornada, 7 de marzo de 2016 en el siguiente enlace: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/07/opinion/020a2pol#texto

Acción Urgente: solicitamos la protección de Gustavo Castro, herido durante el asesinato de Berta Cáceres

Publicado el Jueves, 03 Marzo 2016 15:06

A la Embajada de Honduras en Mexico

Al Consulado Mexicano en Honduras
A la Comisión Interamerciana de Derechos Humanos

Durante la madrugada de hoy 3 de marzo del 2016, personas armadas y con lujo de violencia irrumpieron en la vivienda y asesinaron a la compañera hondureña Berta Cáceres, fundadora del COPINH en el sector “La Esperanza”, departamento del Intibucá al sur-occidente de Honduras.

En los hechos fue herido nuestro compañero Gustavo Castro Soto, mexicano e integrante de la Organización Otros Mundos Chiapas/Amigos de La Tierra México, la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) y el Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero (M4), de tal suerte que logró sobrevivir y con ello convertirse en un actor clave para las investigaciones que esclarezcan el asesinato de nuestra compañera Berta.

Tanto Berta como Gustavo son dos personas de reconocida lucha social y ambiental a nivel internacional, lo que muestra la coherencia de su vida dedicada a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y campesinos, a quienes han acompañado en sus procesos de resistencias para que de forma organizada y pacífica, eviten que el proyecto neoliberal de los gobiernos regionales se apropien del territorio mesoamericano, a través de sus proyectos extractivos de muerte.

En el contexto del terrible asesinato de la querida Berta Cáceres, solicitamos al Gobierno de Honduras su pronta atención, intervención y seguimiento a este lamentable y gravísimo suceso en la vida del pueblo hondureño. Requerimos proporcione todas las medidas jurídicas y políticas posibles que garanticen protección inmediata a nuestro compañero Gustavo Castro para que, una vez que haya brindado su declaración ante el Estado Hondureño, pueda regresar sin contratiempos a México.

En estos momentos es fundamental garantizar la protección y la vida de nuestro compañero Gustavo Castro por el relevante papel que su vivencia adquirió en este lamentable asesinato.

Así mismo se garantice la seguridad de todos los miembros de la Coordinadora General del concejo cívico de organizaciones Populares e Indígenas (COPINH).

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Revancha

Caso Milagro Sala, Argentina.

Notas relacionadas: LasIzquierdasPorElMundo_Argentina

Por Marta Dillon

Hay una palabra, una sola palabra que resuena al mismo tiempo que presiona la impotencia como agua de inundación acumulada contra el muro de una represa: revancha. Revancha contra esa negra, esa india, esa mujer a la que tantas veces se nombró así en los medios locales pero entre comillas como si no fuera digna de la categoría, la “ultrakirchnerista”, esa persona diminuta pero tan aguerrida y con tanta determinación que fue capaz de imaginar y crear universos propios para los suyos y las suyas.

Revancha, de clase, ideológica, revancha misógina, una retaliación anunciada con la que seguramente Gerardo Morales ha soñado como se sueña con una amante. Milagros Sala está detenida y el gobernador de Jujuy se jacta de que la acusación no será sólo por “incitación a ilícito y tumulto” sino que también se prepara para acusarla por robo “al Estado y los pobres”. ¿Cómo se atreve esa mujer? ¿Cómo se le ocurre? ¿Cómo es que se animó no sólo a soñar sino a hacer casas, fábricas, escuelas, becas para educación terciaria, plazas junto con otros negros como ella, indígenas como ella, esos nadies que de pronto organizados también querían clubes, piletas de natación y hasta su propia marcha del orgullo lgbti con tantos colores y alegría que no son propios de esas caras color tierra?

A una lustrabotas que pasó la adolescencia drogándose en la calle, robando al menudeo, salvada de ese circuito por la protección de “las mujeres de Azopardo”, ni más ni menos que las putas del barrio humilde donde creció antes de conseguir un trabajo en el Estado y convertirse en dirigente de ATE, de seguir al Perro Santillán en los cortes de ruta, de poner el cuerpo al calor de las gomas quemadas a sabiendas que no había otra forma de reclamar, no había otra herramienta cuando el país bajaba la cuesta de una de las peores crisis de su historia al filo del tercer milenio. No, no le iban a perdonar el tamaño de su atrevimiento, no es sólo el hartazgo por los cortes de ruta a los que la organización que Sala lidera acostumbró a la provincia de Jujuy; es más que eso, es relamerse porque al fin se acaba ese orgullo de clase que la animó durante este tiempo, el tiempo en que encontró recursos para hacerse fuerte entre los más vulnerables, ahí al pie de los cerros en Alto Comedero. Porque, vamos, detener a alguien por acampar en una plaza pública para hacer un reclamo cuando el mismo presidente se mostró en plena campaña antes del ballottage en las carpas que durante meses se mantuvieron en plena 9 de Julio para hacer visibles los reclamos del pueblo Qom es por lo menos un insulto a la inteligencia de todos y de todas. O una acción ejemplificadora frente a la movilización constante de quienes no piensan dejar pasar los decretazos de cada día, el cierre de programas, los despidos masivos, la brutal transferencia de recursos a los sectores más poderosos mientras el salario adelgaza y se acusa a trabajadores y trabajadoras de ser la grasa que sobra en el cuerpo del Estado. Algo de eso hay, sin duda, pero no se puede ocultar el tamaño de la violencia de esta detención, el gusano de la revancha que se come rápidamente cualquier otro argumento, el modo en que se la presenta como ese ser amenazante, por negra, por mujer, por indígena y no solamente por eso. O mejor, por ser todo eso y haberse atrevido no sólo a reclamar para sí y para los suyos los derechos básicos sino también el derecho al goce, el derecho a una vida en la que se pueda soñar más allá del destino de trabajo de sol y a sol y de la vivienda como el techo para las aspiraciones.

La Tupac Amaru y Milagro Sala fueron más allá y pusieron animales de fantasía en sus plazas, lugares de recreo, rosedales, piletas de natación con rampas para rehabilitación de personas discapacitadas, crearon escuelas secundarias y también becas para sostener la formación universitaria. Y hasta su propio método para evitar la violencia patriarcal poniendo en jaque a los agresores, yéndolos a buscar a sus propias casas sin esperar más que la denuncia de las víctimas. La Tupac Amaru y Milagro Sala, con su pelo siempre recogido, su nula elegancia, la parquedad de sus gestos, su pasado doliente y su capacidad de recuperación reclamaron para sí todo lo que parecería, para las autoridades que ahora tenemos, le corresponde a otros, a los blancos, a los que se superan a sí mismos de uno en una, a los que no militan en organizaciones, a los y las que van detrás del objetivo personal como burros detrás de la zanahoria. Todos los demás, sean lo que sean, son un mal a extirpar, grasa que cortar, no importa quien hayas sido ni cuál sea tu trayectoria laboral, si perdiste el trabajo ya dijo el presidente que habrá rutas que construir, andá a agarrar la pala. Milagro Sala la agarró en su momento, pero no lo hizo para ella sola, y no lo hizo solamente para sobrevivir. Esa mujer, esa negra indígena lo hizo para vivir, para vivir con otros, para asaltar el cielo de los goces compartidos, para mostrar que las revoluciones son posibles aquí y ahora. Por eso la revancha. Y por eso también esta impotencia que late, que presiona y que también busca su cauce en la calle; la misma a la que con estos actos se intenta disciplinar.

Este contenido ha sido publicado originalmente por El País, 17 de enero de 2016 en el siguiente enlace: Revancha_El_País

 

Bolivia post referéndum: De la derrota táctica a la victoria estratégica

Referéndum, Bolivia

Notas relacionadas: LasIzquierdasPorElMundo_Bolivia

  • Bolivia post referéndum: De la derrota táctica a la victoria estratégica

Por Katu Arkonada militante del proceso de cambio

 135.154 votos, esa es la diferencia entre los votos a favor del No y del Sí en el referéndum por la repostulación del Presidente Evo Morales.

Pero más allá de la imagen que quieren presentar algunos “analistas” de un país dividido, lo único que demuestra esa escasa diferencia es una campaña electoral de alta intensidad en la que los votos del No carecen de paternidad política, no hay ningún líder o partido político que pueda atribuírselos, mientras que los votos del Sí se pueden contar como un apoyo irrestricto al gobierno de cambio que encabeza Evo.

Una vez conocidos los resultados finales y sobre todo debido al estrecho margen entre una y otra opción, es necesario reflexionar con detenimiento sobre los resultados y la campaña electoral, donde encontramos algunos méritos de la derecha y el imperialismo, y algunos errores del oficialismo, que serán clave analizar para encarar la Bolivia 2016-2019. Es en los próximos 3 años donde la derrota táctica sufrida en este referéndum puede servir como impulso para lograr una victoria estratégica en 2019.

Factores de la derrota táctica

Podemos sintetizar en 5 los factores que han motivado la victoria del No en el referéndum:

Las clases medias. Esta batalla era difícil de ganar, nunca se pudo revertir la idea instalada en las clases medias que identifica democracia con alternancia. La hegemonía del neoliberalismo en el ámbito cultural impide darse cuenta que la verdadera democracia es que el pueblo pueda escoger su modelo económico y político, así como los líderes para llevar adelante las transformaciones que implican estos modelos.

Juventud. Otro de los nuevos actores del panorama electoral a los que el proceso de cambio no interpela como a otros pues no ha conocido el neoliberalismo ni la desaparición del Estado. Actor, la juventud, que adopta posiciones tremendamente individualistas (no hay más que recordar el hashtag #RespetenMiVoto) pero que no se puede obviar, pues ya ha quedado demostrado que las redes van a ser uno de los campos de batalla de cara a 2019.Asimismo, desde estos sectores ha emergido un preocupante racismo, fruto de un colonialismo interno, soterrado en los últimos años pero que no había desaparecido, que debe ser combatido de manera inteligente.

Guerra sucia. La combinación de sicariato mediático con el intento de construir una “revolución de colores con características bolivianas”, todo ello con el apoyo de operadores de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, cuando no del mismo Encargado de Negocios Peter Brennan, es un factor que ha incidido en la campaña electoral. No hay que exagerar su rol en la campaña, pero sería un error aún mayor subestimarlo.

Errores propios. La guerra sucia logró imponer una agenda mediática (Fondioc, Zapata, El Alto) a la que no se supo responder oportunamente desde el oficialismo. Con una estrategia comunicacional adecuada quizás se habría conseguido arañar los votos suficientes como para darle la vuelta a los porcentajes.

Eco regional. El reflujo del cambio de época que vive América Latina también se dejó sentir en Bolivia. El impacto de las victorias de la derecha en Argentina y Venezuela no se consiguió detener en Bolivia, agravando la crisis del ciclo nacional-popular en la región. Quienes sí lo tuvieron más claro que las clases medias fueron los trabajadores migrantes bolivianos que votaron en Argentina a favor del Sí en un porcentaje del 82%.

Horizontes para la victoria estratégica en 2019

Si 5 son las razones de la derrota del Sí en el referéndum, 5 son también los horizontes que van a permitir la victoria y continuidad del proceso de cambio en 2019:

Sujeto del cambio social. Ha quedado demostrado quien está contra viento y marea con el proceso de cambio, quien no abandona el proyecto que cristaliza en la figura de Evo Morales ni en la peor de las circunstancias, y ese es el movimiento indígena originario campesino y sectores aledaños. A ese sujeto es a quien hay que dirigir las políticas sociales y beneficios del proceso de cambio durante los próximos 3 años, dejándose de complejos con las clases medias.

Programa. Se hace necesario definir un horizonte programático con los sectores y organizaciones sociales. Combinar la hasta ahora más que buena gestión y la ejecución de la Agenda Patriótica 2025 con políticas hechas junto a los movimientos sociales.

Normalidad revolucionaria. Pero dado que la gestión no es sexy, después de 10 años de proceso de cambio hay que pasar de la excepcionalidad utópica a la normalidad revolucionaria. Debemos seguir profundizando el proceso de cambio y construir las bases para avanzar en el proceso revolucionario, comenzando por la formación política de las mayorías sociales.

Revolución ética. Y para profundizar el proceso, es necesario desterrar cualquier indicio de malas prácticas en la gestión pública, y perseguir de manera implacable cualquier atisbo de corrupción entre los servidores públicos o dirigentes políticos del proceso.

Liderazgo. Es imprescindible cerrar filas detrás de la figura de Evo Morales, líder insustituible de la revolución democrática y cultural boliviana. En 2018, a un año de las elecciones se decidirá quienes conforman el binomio y habrá que asegurarel apoyo de todas y todos los militantes del proceso para garantizar al menos el 50% de voto duro que permita ganar las elecciones y por qué no, preparar el terreno para el regreso de Evo como Presidente en 2025.

Es claro que se han cometido errores durante la campaña, errores que han impedido ganar el referéndum, pero el voto duro que no ha variado prácticamente desde el 54% que permitió ganar las elecciones en diciembre de 2005 y tras 10 años de gestión de gobierno, debería servir de pértiga con la que superar todos los obstáculos que la derecha boliviana y el imperialismo vayan colocando al proceso de cambio durante los 3 próximos años. Algunas conquistas del proceso de cambio son ya irreversibles, no hay más que ver como la oposición racista y xenófoba que atacaba la Asamblea Constituyente golpeando y humillando a las hermanas y hermanos campesinos e indígenas, se ha convertido en la mayor defensora de una Constitución que consagra los derechos sociales, políticos y económicos de las mayorías sociales. El pueblo boliviano ha votado No a la repostulación, pero eso no implica un Sí al retorno del neoliberalismo, sobre todo después de las enseñanzas que se extraen de la experiencia argentina. Es necesario impedir que la derecha se apropie, y resignifique la idea del cambio, es necesario priorizar las políticas sociales para el sujeto del cambio, y generar políticas comunicacionales para las clases medias y la juventud. Si corregimos estos errores, el proceso de cambio se profundizará y los intentos de la derecha, a veces con la complicidad de la izquierda lightberal, se verán frustrados definiendo un horizonte que cuanto menos, se extiende hasta 2025. En definitiva, y como escribió Hugo Moldiz en Twitter el 24 de febrero, con Evo convertiremos la derrota táctica en victoria estratégica.

Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSur, 28 de febrero de 2016 en el siguiente enlace: Bolivia post referéndum: De la derrota táctica a la victoria estratégica