La DC y la verdad histórica

aylwin

Una cosa es arrepentirse (moral o políticamente) de una acción efectuada en el pasado. Otra muy distinta, es negarla. La DC ha incurrido en lo segundo estas últimas semanas. Ha tratado, en buen chileno, pasar gato por liebre.

En 1993 el historiador Eric Hobsbawm (1917-2012) alzaba la voz en contra de la creencia “posmoderna” que estima que no hay diferencia entre la realidad y la ficción. “El historiador —indicaba Hobsbawn— no puede inventar los hechos que estudia. O Elvis Presley está muerto o no lo está. Hay una forma de responder a dicha pregunta de un modo inequívoco, y es tomando como punto de partida las pruebas existentes, siempre que, como sucede en algunos casos, se disponga de pruebas fidedignas”.

La Democracia Cristiana (DC), representada por varios militantes y dirigentes de hoy, al señalar que este partido no apoyó el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, sino que trató de evitarlo -tergiversando también el contenido de la llamada “Carta de los 13″-,  intenta convertir la ficción en realidad.

La DC no solo apoyó el golpe de 1973, sino que incluso lo propició. Esto último queda demostrado en el Acuerdo de la Cámara de Diputados del 22 de agosto de 1973, celebrado entre la Democracia Cristiana y el Partido Nacional, a través del cual (en su considerando décimo cuarto) se estableció que las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros deben “encaminarse a restablecer las condiciones de pleno imperio de la Constitución y las leyes y la convivencia democrática, indispensables para garantizar a Chile su estabilidad institucionalidad, paz civil y, seguridad y desarrollo”. Este documento fue defendido en la sala —por parte del PDC— por los diputados Claudio Orrego, César Fuentes y Ricardo Hormazábal.

Que dicho documento implicaba un abierto llamado a la intervención militar en contra del gobierno de la UP fue algo indiscutido en esos días. El mismo Presidente Allende, el 24 de agosto, señalaba que “los diputados de oposición han exhortado formalmente a las Fuerzas Armadas y Carabineros a que adopten una posición deliberante frente al Poder Ejecutivo, a que quebranten su deber de obediencia al Supremo Gobierno, a que se indisciplinen contra la autoridad civil del Estado a la que están subordinadas por mandato de la Carta Fundamental”.

Para el apoyo posterior al golpe, entre otros documentos, se puede acudir, entre otros, a la entrevista de Eduardo Frei Montalva al diario ABC de España (octubre de 1973); a la carta del mismo a Mariano Rumor (noviembre de 1973); al prólogo del mismo al libro de Genaro Arriagada, titulado “De la vía chilena a la vía insurreccional” (1974); a los extensos planteamientos de Genaro Arriagada en el libro citado; y a las entrevistas de Patricio Aylwin, presidente del partido, en los días posteriores al golpe. Cada uno de estos documentos, que son de fácil acceso en Internet, darían para otras columnas.

La “carta de los 13” -que hoy, anacrónicamente, se intenta pasar como la postura oficial de la Democracia Cristiana en 1973- representó a un sector minoritario del partido, como lo atestigua el voto mayoritario de los diputados DC a favor del acuerdo de agosto, citado más arriba. Por otra parte, es falso (como se ha dicho) que esta carta se adelantó a los tiempos, al avizorar una tiranía con el advenimiento del régimen militar. Como se desprende de la lectura íntegra del texto, este documento, al decir que “dentro de los cauces democráticos, habríamos podido evitar en Chile la implantación de un régimen totalitario”, se refería al gobierno de la UP, no al régimen militar que llevaba sólo dos días en ejercicio y que aún no se pensaba como dictatorial. De hecho, en la única parte que esta carta se pronuncia sobre las Fuerzas Armadas, lo hace positiva, aunque ingenuamente, ya que se expresa confiada en la pronta restauración democrática.

Una cosa es arrepentirse (moral o políticamente) de una acción efectuada en el pasado. Otra muy distinta, es negarla. La DC ha incurrido en lo segundo estas últimas semanas. Ha tratado, en buen chileno, pasar gato por liebre. La construcción de una alianza política con el Partido Comunista no justifica el desprecio a la inteligencia (y memoria) de muchos chilenos, incluyendo a la comunidad de historiadores. En cuanto al apoyo de la DC al golpe, esta comunidad expresa un consenso prácticamente unánime. No podría ser de otro modo, dado el cúmulo de pruebas fidedignas que lo ponen de manifiesto.

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