Conversatorio : Tomar la calle, dignificar la política. Cambiar el país (UNAM)

“Estamos en el umbral de una crisis civilizatoria”: Monedero

por Myriam Corte//Sergio Barbosa//Cynthia Rodríguez//Jessica Sánchez

Con estas palabras fue que el número dos de Podemos, Juan Carlos Monedero, invitó a los estudiantes de la Facultad a analizar, discutir y debatir cómo se han resquebrajado las formas en que los ciudadanos se organizan y cuáles son las nuevas modalidades de participación.

A lo largo de una semana de actividades que suscitaron la reflexión y el estudio sobre la relación entre sociedad y gobierno, el académico de la Universidad Complutense de Madrid, fundador e integrante de la actual tercera fuerza política en España, conversó larga y apasionadamente acerca de los principales problemas de la izquierda a nivel mundial y el clima democrático en este contexto.

Durante el conversatorio Tomar la calle, dignificar la política. Cambiar el país, en el que se dieron cita reconocidos académicos, personajes de la política mexicana y una vasta cantidad de alumnos, la secretaria general de la Facultad, Claudia Bodek, aseguró que la discusión generada con este ejercicio “aportaría posibles vías, posibles cambios en la organización de la sociedad”. Por su parte, Benjamín Arditi, profesor del plantel, presente también en la mesa, resaltó que ante un contexto donde es visible la descomposición generalizada del sistema, “donde parecemos sobrevivientes de un naufragio”, las intervenciones puntuales de los participantes en el coloquio permitirían polemizar y aprender sobre diversos tópicos.

En el acto inaugural, Monedero destacó la importancia de indagar cuál es la capacidad del pensamiento conservador para prevalecer, y qué es lo que no tiene la izquierda para competir; afirmó que no se puede idear un pensamiento alternativo de propuestas, si no nos repensamos, considerando otros espacios de participación. La tarea, dijo, es ‘despensar’, rastrear en el pasado donde haya signos de luz. “Si no te duelen las cosas no hay transformación social, si no me duele no lucho y al final hay que ser desobediente”, dijo.

Enseguida arrancó la mesa Legislación, elecciones y prácticas legislativas, con la intervención de Alfredo Figueroa, ex consejero del IFE (actualmente INE); Miguel Tovar, alumno de la Facultad; e Israel Solorio, como moderador, quienes a través de rondas de cinco a ocho minutos aportaron sus comentarios con la finalidad de generar debate e intentar responder por qué los partidos políticos no representan a la sociedad y por qué el proceso de transición a la democracia ha sido un fracaso. Monedero puntualizó que estamos “frente a una crisis civilizatoria que además incluye cambios antropológicos; resaltó la necesidad de fijar un nuevo paradigma, preguntarse cómo queremos vivir y cuáles son las utopías que nos plantemos”. Adelantó que es importante “ponernos de acuerdo en el diagnóstico porque las curas o soluciones podrían ser equivocadas”.

El ponente español aseguró que la idea de progreso ha quedado obsoleta y la necesidad de un nuevo paradigma es más latente, pues “se ha hundido la certeza del capitalismo como patrón de desarrollo”. Enfatizó que si las herramientas heredadas para entender la realidad ya no funcionan en un contexto de crisis civilizatoria, el pensamiento debe cambiar, “hay que considerar que los partidos políticos son instituciones del siglo pasado”, ejemplificó.

Hablando de la relación de estas nociones y la movilización política de los ciudadanos comunes explicó que en el caso español, con el movimiento 15 M (Movimiento de los indignados que comenzó de manera oficial el 15 de marzo de 2011), se visualizó la posibilidad de construir un espacio diferente para la convivencia política, pero afirmó que, sin embargo, para México esta concepción es diferente, más compleja.

Durante la charla se abordó el punto de por qué este movimiento progresó y el #Yosoy132 no, los participantes en el conversatorio comentaron que el primero logró consolidarse como un partido, como una opción diferente, desobediente con la política tradicional, que entre sus políticas estableció principios como la limitación del mandato y de salarios, así como la prohibición de las puertas giratorias, fenómeno que beneficia a un particular permitiéndole saltar de un cargo público a uno privado, provocando un conflicto de intereses.

Por el contrario, el movimiento #YoSoy132 no logró consolidarse como un proyecto sólido; se hizo evidente que en México cualquier brote de movimiento lo mata la vieja política. Figueroa añadió que es importante analizar por qué en nuestro país “no se participa para construir, en otros términos, una realidad distinta”.

La utopía con los pies en el suelo y las revoluciones de colores

Durante la segunda jornada de esta visita se organizó la charla Refundación política. Nuevas figuras políticas. Nuevas estructuras gubernamentales, la presentación y moderación del evento corrió a cargo del profesor de la facultad Rodian Rangel y como invitados asistieron el licenciado Alejandro Encinas, y Mariana Niembro, directora de Análisis Político y Legislativo de la Organización No Gubernamental (ONG) Borde Político, quienes hicieron algunas preguntas al expositor ibérico acerca de asuntos relacionados con la ciencia política.

A pregunta de Encinas acerca de los problemas por los que transitan los proyectos de izquierda, Monedero respondió con el concepto de “Utopía” y lo relacionó con la lucha que Podemos dio en su país para volver a generar ilusiones entre las personas y entre la sociedad; no obstante, apremió la necesidad de evitar “análisis desmesurados de la realidad” debido a los traspiés que han tenido las izquierdas por todo el orbe.

Comentó que en esta crisis civilizatoria, donde lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina por llegar, es menester, al mismo tiempo, plantear la frase de Stanislaw: “no esperéis demasiado del fin del mundo”, es decir, ser modestos en nuestros planteamientos, sin hacer un análisis desmesurado de las posibilidades que tenemos, sobre todo porque “estoy de acuerdo en que la utopía nos pone en marcha, y por ello es importante pensar escenarios alternativos que construyan ese sueño diferente al del neoliberalismo, de un consumo infinito”, dijo, y continuó: “la utopía debe tener los pies en el suelo para que no caigamos en la melancolía ni en la depresión constante. El mundo político es tratar con seres políticos con nuestras grandezas y nuestras miserias, por lo que si uno va con unas expectativas desmesuradas ocurre como en el amor romántico: al final siempre decepciona”.

También, Monedero tocó el tema de las “revoluciones de colores” en América Latina, proceso por el cual las principales naciones sudamericanas con gobiernos emanados de la izquierda están siendo abatidos mediante la guerra económica y la guerra mediática, cuyo origen son los círculos de derecha apoyados por  Washington y Londres, principalmente. Señaló que “se crea una elaboración eufemística que permite justificar estos ataques: para la derecha, cuando protestan los pobres se trata de revueltas de mierda, pero cuando protestan la clase media y los ricos las llaman revoluciones de colores”.

Para concluir ahondó en “las trampas del pensamiento”, citando el trabajo de Max Weber enLa ciencia como vocación, y La política como profesión, en dónde el sociólogo planteaba una problemática de la época, la de la política como vocare, (vocación). Detalló  los momentos decisivos para la izquierda, por ejemplo el 15M, que catapultó a Podemos a la palestra nacional, y significó el avenimiento de una rebelión de las masas que se expresó en su posterior triunfo electoral. “Eventos como el 15M representan soluciones que rescatan la dignidad”, finalizó.

Estado y corrupción

Monedero mencionó que la corrupción es una cuestión social y la educación un elemento fundamental para que ésta no se desarrolle. Ejemplificó esta situación haciendo mención de un fenómeno en el metro de España, donde la gente, teniendo al policía presente, llegan a brincarse los torniquetes para no pagar; confesó que en un viaje a Alemania quedó muy sorprendido por la ausencia de vigilancia en el subterráneo, “porque la gente allí paga, no busca entrar gratis”.

Con ese ejemplo desató el debate sobre el concepto de corrupción, dejando en claro que es un tema difícil de tratar por lo sensible. “No todos los Estados se consideran corruptos, sin embargo, en cierto grado lo son”, aseguró.

Para poder hablar más del tema lanzó al aire la pregunta: “¿Qué es lo que impulsa a que un Estado se vuelva corrupto?” Y explicó que aquí en México existen demasiados partidos políticos que, para existir, necesitan cierto porcentaje de votos; la gente sabiendo que sus impuestos irán destinados a que esos partidos subsistan, les regalan el voto, así los partidos obtienen el porcentaje requerido y aunque no ganan, pueden hacer uso de los recursos mencionados; de esta manera Monedero hizo hincapié en que la misma sociedad permite que la corrupción exista.

Sugirió, alentando, que la única manera de entender y abrir los ojos ante nuestra realidad es verla, y destacó que para verla es necesario salir del país de origen. Dijo que la única manera de entender a México es saliendo de México: “viajen, cuestionen, conozcan, comparen, vean lo que dicen de su país en otro país” continuo diciendo.

Reveló que él aprendió más de España saliendo de ella que toda su vida allí, por ello ahora viaja, conoce, lee y cuestiona, pues descubrió que es la mejor forma para combatir la corrupción y así hallar lo que la genera.

Partidos-cárteles políticos vs voluntad política ciudadana

“Quien no cumple las reglas del partido político queda expulsado”, anunció Monedero, en la mesa en la que también estuvieron la licenciada en física por la UNAM, Claudia Sheinbaum, actual delegada de Tlalpan, y Paola Migoya, abogada y activista en medio ambiente.

Monedero advirtió cuáles son las características del partido-cártel (construcción conceptual en la que emparenta el funcionamiento del órgano político con las de la asociación ilícita) que afectan al sistema: ausencia de democracia interna, escaso poder real de la militancia a la hora de tomar decisiones importantes, baja afiliación, grandes gastos electorales, corrupción, difuminación de la ideología y el funcionamiento de estas asociaciones como empresas”.

Paola Migoya señaló que el cambio también debe darse a partir de la construcción de una ciudadanía con sentido de comunidad, “descaminando el discurso económico”. La activista argumentó que la ideología de los partidos políticos no es el problema, sino la ejecución.

Luego de hablar sobre las condiciones actuales de México, el político español señaló: “Nada deja huella, es la memoria de pez. La derecha existe, lo que ya no existe es la izquierda”.

Otros de los temas sobre los que debatieron fueron: los movimientos sociales y los partidos políticos como un mal necesario para hacer política de lucha y transformación; el paradigma económico actual; la baja participación ciudadana y la falta de memoria histórica-política.

Precisamente en el rubro de la participación política de los ciudadanos de a pie, Monedero aseveró que “la democratización es complejizar la gestión pública”. Luego de que Alberto Trejo abrió el debate, el académico ibérico, señaló que el cambio inicia tras identificar a los culpables del malestar, “si un dolor no lo analizas se enquista; hay cuatro pasos y caminos en la transformación política del hombre: dolor, saber, querer y hacer”.

Uno de los problemas fundamentales, de acuerdo con García Zapata, licenciado en Política y gestión social por la UAM, es el actual pensamiento de creer que ligarnos con partidos implica falta de ética.

Finalmente, Monedero expresó que la solución es desbordar los problemas: utilizar la fuerza del sistema que responda con judo (combate sin armas), hacer un buen análisis e interpretación de la realidad y utilizar las herramientas legales. “El Estado siempre gana en la violencia, sin violencia somos mucho más”.

Aunque las sesiones del coloquio despertaron más preguntas que respuestas, —buen diagnóstico para una charla que busca generar la reflexión y la confrontación de ideas— al final de las actividades del conversatorio quedó claro que, el diagnóstico acertado, el cambio de conciencia, la incisión práctica en una realidad correctamente interpretada y una actitud de “hacerte entender”, son elementos que se deben tomar en cuenta para hacer otra política.

“En la práctica política tiene que haber una constante experimentación para conquistar con el sentido común aquellas causas donde la tarea de liderazgo cobra fuerza”, concluyó el invitado.

Fotos: Berenice Morales// Israel Aguilar//Guillermo Mora

Este contenido ha sido publicado originalmente por Blog Políticas UNAM, 1 de abril de 2016 en el siguiente enlace: http://gacetapoliticas.blogspot.mx/2016/04/estamos-en-el-umbral-de-una-crisis.html?platform=hootsuite

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