Declaración Especial en Respaldo a la institucionalidad democrática, el diálogo y la paz en la República Bolivariana de Venezuela

V Reunión Extraordinaria del Consejo Político del ALBA-TCP
(Caracas, 08 de junio de 2016)

Los Ministros y Ministras de Relaciones Exteriores de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, (ALBA-TCP) en ocasión de la V Reunión Extraordinaria del Consejo Político del ALBA-TCP, celebrado en Caracas-República Bolivariana de Venezuela, el 08 de junio de 2016.

Considerando el compromiso del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros con la defensa irrestricta de la paz y la institucionalidad democrática constitucional de la República y su determinación para garantizar los derechos humanos del pueblo venezolano.

Reiterando la necesidad de respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones y consolidar a la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, como fuera proclamado formalmente en la Segunda Cumbre de la CELAC, celebrada en La Habana, en enero del 2014.

Reconociendo el diálogo como vía conciliatoria, y como instrumento legítimo y adecuado para la resolución de conflictos internos de los Estados miembros.

Teniendo en cuenta el ilegítimo intento de aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela, por parte del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, con el propósito de propiciar una intervención contra el gobierno constitucional de dicho país.

Manifestamos que:

1. Exigimos respeto absoluto a la soberanía de Venezuela, enfatizando los principios de no injerencia, autodeterminación y el derecho a ejercer el sistema constitucional, político, económico y social que su pueblo se ha dado.

2. Respaldamos al Gobierno Constitucional del Presidente Nicolás Maduro Moros en su persistencia por preservar la paz y garantizar la institucionalidad democrática en su país.

3. Apoyamos la iniciativa de diálogo nacional propuesta por el Presidente Nicolás Maduro, con el auspicio de UNASUR, y la participación de los ex-Presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, de España, Leonel Fernández, de República Dominicana, y Martín Torrijos de Panamá, a solicitud del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

4. Rechazamos la conducta del Sr. Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, quien actuando en contra de la Carta de la OEA, la cual le exige independencia, imparcialidad y transparencia, ha asumido un rol intervencionista en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela, creando potencialmente inestabilidad en dicho país y motivando a que factores de la oposición venezolana a asumir posiciones antidemocráticas y violentas.

5. Instamos a los países con representación en la OEA, a velar por que el Secretario General de esa Organización se ajuste, en el desempeño de sus funciones, a las Normas Generales de Funcionamiento de la Secretaría General según lo establece el Artículo 113 de su Carta, y por tanto hace un llamado al Secretario General a respetar de manera estricta el Artículo 137 de las citadas normas.

6. Repudiamos la injerencista resolución del 8 de junio de 2016 del Parlamento Europeo contra Venezuela y su irrespeto a las instituciones y al Estado de Derecho.

7. Nos mantendremos alerta a cualquier iniciativa que amenace la estabilidad constitucional de la hermana República Bolivariana de Venezuela para actuar en consecuencia en defensa de la paz y la tranquilidad en nuestra región.

8. Solicitamos al Secretario Ejecutivo del ALBA-TCP garantizar que la presente Declaración sea remitida a los organismos regionales y subregionales de integración y circulada como documento oficial.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Cuba debate, el 9 de junio de 2016 en el siguiente enlace: http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/06/09/alba-tcp-se-pronuncia-sobre-venezuela-en-su-consejo-politico/#.V18E5dJ97IV

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MACRI: SEIS MESES DE GESTIÓN

Por Atilio Boron

Pocas veces se ha visto un gobierno que de forma tan rotunda ratificara la verdad contenida en algunas tesis medulares de la teoría política. Una, formulada por Agustín de Nipona en el siglo IV cuando se preguntaba: “Sin justicia ¿qué son los reinos sino grandes bandas de ladrones?” En línea con este razonamiento Tomás Moro, ya en los albores del siglo XVI decía en su célebre Utopía que al contemplar a las florecientes repúblicas de su tiempo no veía otra cosa que “una gran cuadrilla de gentes ricas y aprovechadas que a la sombra y en nombre de la república trafican en su propio provecho.” A mediados del siglo XIX Marx y Engels confirmarían la veracidad de aquellas premonitorias observaciones escribiendo que el “Estado es el comité que administra los asuntos comunes de la clase burguesa.”

En un continente infestado por la presencia de una derecha cada vez más inescrupulosa y voraz la gestión de Cambiemos al frente de la Casa Rosada sobresale por la radicalidad de su proyecto reaccionario. Un breve balance de sus primeros seis meses demuestra que su preocupación excluyente fue ejecutar una acelerada transferencia de ingresos y riquezas a favor de las clases dominantes, exacerbar la expoliación de trabajadores y consumidores, blindar mediáticamente al nuevo elenco gobernante (para que sus delitos, transgresiones, incompatibilidades y conflictos de intereses sean ocultados ante los ojos de la opinión pública) y arrojar por la borda cualquier pretensión de autodeterminación nacional, atando la Argentina al carro del imperio y asumiendo con estúpido regocijo un nuevo status semicolonial. Pocas veces se ha visto un gobierno con tan poca sensibilidad social, incapaz de comprender que los brutales ajustes en las tarifas de los servicios públicos no tienen la menor posibilidad de ser abonados por los usuarios. Un gobierno de prepotentes oligarcas corporativos sin ningún contacto con la vida real, las privaciones, los sacrificios y los sufrimientos de la enorme mayoría de la población. Minoría opulenta y autoritaria que en los últimos años multiplicó de modo obsceno su riqueza y que, ya en el poder del Estado, se ensaña vengativamente con el resto de la sociedad a la cual culpan de haber sido el soporte material del “populismo” y a la cual, en ejemplar escarmiento, confiscan ahora sus miserables ingresos por la vía de las tarifas, y en poco tiempo arroja a la pobreza a más de un millón de personas. Un gobierno como este, que desprecia los más elementales preceptos de la justicia social y la equidad sería considerado por Agustín y Tomás (santificados a regañadientes por una Iglesia históricamente aliada al poder social) como una conspiración de ladrones. Y por Marx y Engels como una confabulación de los ricos para saquear a la sociedad en nombre de la república y la democracia, aún a riesgo de incendiar el país. ¿Suena exagerado? No, es apenas una sobria descripción del tipo de gobierno que hay en la Argentina. No estamos inventando nada. Simplemente haciendo una radiografía política, penosamente verdadera. Y la verdad siempre es revolucionaria.

Foto de Atilio Boron.
Foto de Atilio Boron.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Atilio Boron, el 10 de junio de 2016 en el siguiente enlace: http://www.atilioboron.com.ar/

Argentina: Los riesgos de la Alianza del Pacífico

Por Juan Manuel Karg

El ingreso de Argentina como Estado Observador a la Alianza del Pacífico (bloque regional compuesto por México, Colombia, Perú y Chile como Estados Parte) fue saludado desde diversos medios de comunicación conservadores de nuestro país, que pretenden ver en la noticia el certificado final de defunción -tantas veces anunciado- del pelotón de instancias de integración autónomas: Unasur, Mercosur, ALBA y PetroCaribe. En contraposición a eso, la noticia no generó mayor repercusión en la prensa latinoamericana, que cubre con más énfasis el deterioro de la situación social argentina y los escándalos offshore del presidente Macri que su política internacional.

Por el momento, el ingreso argentino no es más que un saludo genérico a una instancia abarrotada de Estados Observadores, con casi 50 países en esa condición, contra sólo 4 con membresía plena. No hace falta más que ver el mapa que presenta la propia AP en su web para dar cuenta de ello, con una gran proliferación del bloque EEUU-UE en esta clase de membresía parcial que otorga voz en reuniones (y no mucho más). En su afán de no mirarse en soledad en una América Latina y el Caribe que aún sigue contando con mayoría de gobiernos nacional-populares y de izquieda -aunque no con el énfasis de años pasados, claro está- Macri orienta su política exterior rumbo a países que no han demostrado grandes logros en materia económica y social. Esto queda evidenciado en las propias estadísticas de la OCDE, que hablan de una desigualdad creciente en los Estados Parte de esta organización apadrinada por Washington.

Un elemento interesante se desprende de una lectura inicial del Acuerdo Macro de AP, firmado en junio de 2012 en Chile: tres de los cuatro suscriptores han salido -o están camino a hacerlo- de la presidencia de sus respectivos países. Hacemos referencia a Piñera, Calderón y Humala, que dejan en soledad a un Juan Manuel Santos que ganó agónicamente la segunda vuelta de 2014. Es decir: hablamos de países con volatilidad política creciente, muy elogiados por la prensa corporativa pero con modelos político-económicos poco refrendados por sus habitantes en las urnas.

Pero AP tiene un problema adicional de dimensiones: viene atado al combo del Acuerdo TransPacífico (TPP). Intentar sacrificar el Mercosur -es preciso “flexibilizar” sus condiciones- para ir corriendo tras un mega-acuerdo que intenta correr a China en el marco del progresivo declive de EEUU no parece ser la opción más razonable para Argentina. Macri debería firmar dos Tratados de Libre Comercio -es decir, con la mitad de sus miembros plenos- para intentar ser Estado Parte de AP en el futuro. Paradójicamente, a 25 años de la firma de un Mercosur que fue concebido en pleno auge neoliberal, es este tratado el que impide que la Argentina del PRO se tire de cabeza a la pileta librecambista que ofrece la AP. ¿Se animará a aún más el tándem Macri-Malcorra? ¿Buscarán romper el Mercosur por el capricho de “pertenecer” a los mega-acuerdos que exige EEUU?