Que se respete la presidencia de Venezuela en el Mercosur. Comunicado REDH

 
América Latina vive un momento crítico en relación a sus instancias de integración: por primera vez en décadas se intenta impedir el traspaso de uno de sus organismos regionales a quien debe conducirlo de forma legítima. ¿La razón? Una campaña de desprestigio y acoso hacia la Venezuela Bolivariana, encabezada por José Serra, canciller de facto de Brasil y Eladio Loizaga, canciller paraguayo que estuviera involucrado en el Plan Cóndor, y acompañada por Susana Malcorra, canciller del gobierno de Mauricio Macri.
Buscan que Venezuela no asuma la presidencia pro tempore (PPT) del Mercosur para paralizar al conjunto de las iniciativas que se han propuesto, en la última década y media, y que expresan una política autónoma respecto a los EEUU. ¿Puede el Brasil de Michel Temer, quien encabeza a todas luces un “golpe parlamentario”, opinar sobre las credenciales democráticas de Venezuela, cuyo legítimo gobierno tiene el derecho -y la responsabilidad- de conducir este organismo regional, de acuerdo al Tratado de Asunción y al Protocolo de Ouro Preto? ¿Puede el Paraguay que acaba de condenar injustamente a los campesinos de Curuguaty atribuirse siquiera opinar sobre los DDHH en otros países, considerando que esa opinión pueda poner en tela de juicio una presidencia absolutamente transparente? ¿Acaso puede la Argentina de Macri, que mantiene presa a la dirigente social Milagro Sala, opinar con liviandad sobre la situación venezolana, tal como lo ha hecho el propio presidente en diversos medios de comunicación internacionales?

La derecha latinoamericana y el imperialismo intentan algo concreto: acabar con el Mercosur tal cual está y reconvertirlo en línea con las orientaciones ultraneoliberales predominantes aplicando a esta institución un golpe de estado como el que descargaran sobre Honduras (2009), Paraguay (2012) y Brasil (2016), todos ellos contra líderes progresistas, nacional-populares y de la izquierda regional. Para ello utilizan este intento de controversia, fogoneado por algunos grupos mediáticos, en su constante acoso a Venezuela. ¿Por qué no dicen que Venezuela ya ejerce la presidencia pro tempore de la Unasur, y que próximamente tendrá la PPT del Movimiento de Países No Alineados? Buscan ocultar esta sensible información, que derribaría sus argumentos, para mantener su rechazo a la legítima presidencia del Mercosur que le corresponde a la República Bolivariana de Venezuela.

La REDH, en su infatigable lucha en defensa de la humanidad, apoya la PPT de Venezuela y pide al conjunto de los intelectuales del continente posicionarse contra esta arbitraria decisión de parte de algunas cancillerías. Venezuela no está ni estará sola ante esta embestida de la derecha regional e internacional. Con Venezuela están los pueblos que sueñan con un mundo mejor, más humano.

 
Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH)
Este contenido ha sido publicado originalmente Humanidad en Red, el 03 de agosto de 2016, en el siguiente enlace: http://www.humanidadenred.org.ve/?p=4935
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Fidel: La historia lo absolvió

Fidel con su lucha y su ejemplo ha alimentado los sueños de libertad de millones y millones de hombres y mujeres del mundo. Esa es su principal contribución a la historia de la humanidad. Pocas personas en el mundo han estado en un contacto tan estrecho con la historia como lo ha estado el Comandante Fidel Castro. Él ha hecho la historia, la ha visto, la ha cambiado, la ha movido, ha sido parte de ella, la ha empujado, reseñó el cineasta norteamericano Sydney Pollack

El Comandante Fidel Castro ha sido el protagonista central de uno de los hechos políticos más importantes en la historia de América Latina: La Revolución Cubana. Con ese mérito sobre sus hombros, Fidel hace parte de la historia de la tierra de Martí, Bolívar, Miranda, Sandino, Allende y muchos otros que hicieron de su vida una gesta de libertad y soberanía.

Pero como “Fidel es Fidel”, al decir de Raúl al tomar las riendas de la Revolución en 2007, Fidel ha estado presente en muchos de los hechos más relevantes de la historia del mundo en los últimos 70 años. Cuando apenas era un jóven comandó la toma de un cuartel policial en la Bogotá en llamas el 9 de abril de 1948 durante la insurrección popular llamada El Bogotazo.

El 16 de octubre de 1953, con escasos 27 años cumplidos, hizo una radiografía magistral de la sociedad cubana, las condiciones de su pueblo, las razones de la pobreza y el subdesarrollo, denunció las injustas relaciones económicas, válido no solo para Cuba, sinó también para los países sometidos por el colonialismo y el modelo económico dominante. Fue durante su defensa tras los ataques a los cuarteles Moncada y Céspedes. Allí delineó las bases fundamentales del programa revolucionario y sentenció: “Condenadme, no importa, la Historia me Absolverá”.

De él escribió Ramonet en sus “Cien horas con Fidel” que “Pocos hombres han conocido la gloria de entrar vivos en la historia y en la leyenda. Fidel es uno de ellos. Es el último “monstruo sagrado” de la política internacional. Pertenece a esa generación de insurgentes míticos —Nelson Mándela, Ho Chi Minh, Patricio Lumumba, Amílcar Cabral, Che Guevara, Carlos Marighela, Camilo Torres, Turcios Lima, Mehdi Ben Barka— quienes, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones…”

Su papel central en la historia mundial también ha estado mediado por su aguda capacidad para analizar fenómenos globales que impactan la vida de millones. Fidel ha sido la voz visionaria que ha presentado propuestas audaces para enfrentar problemas comunes. Ya a principios de los años 60, cuando apenas nacía la Revolución Cubana, Fidel se atrevió a proponer la creación de un mercado común latinoamericano, propuesta que se ha ido consolidando poco a poco varias décadas después. Desde siempre ha denunciado los mecanismos perversos de la Deuda Externa y alertado sobre las crisis sistémicas antes que estas ocurran. Sus dotes de líder mundial seavisoraron desde los primeros años cuando en Nueva York sostuvo ante la prensa mundial que“no vine a pedir dinero, a eso estan acostumbrados. Yo vine en busca de buenas relaciones con los EE.UU”.

Tal vez fueron esas palabras las que desataron la hostilidad de Washington e hicieron que Eisenhower se negara a recibirlo. En su lugar fue recibido por Nixon quien luego de la reunión envió un memo a su jefe donde sentenciaba que Fidel era “un comunista al que había que derribar”. Durante esa visita a Nueva York Fidel se reunió también con líderes de la talla de Nasseer, Nehrú, Nikita Jrushov y Malcom X.

Desde los primeros años de la Revolución Cubana Fidel estuvo al frente de su defensa, como en Playa Girón en el 61. Posteriormente hace el reconocimiento de la profunda vocación latinoamericanista de la revolución durante la Segunda Declaración de La Habana, donde examina las raíces históricas de las luchas y advierte sobre los peligros del imperialismo.

Fidel ha sabido contextualizar la estrategia de ataques contra Cuba en el marco de la política exterior norteamericana. Para él ha existido un hilo conductor en esa política exterior hacia América Latina lo cual explica el disgusto de EE.UU. con la nacionalización del petróleo en México en la década del 30 y la reforma agraria de Arbenz en Guatemala en los 50, Chile y Nicaragua en los 70 o la Revolución Bolivariana liderada por el Comandante Hugo Chávez en Venezuela.

También supo sacar airosa a su pequeña nación durante la Crisis de Octubre de 1962, en los momentos más agudos de la Guerra Fría, cuando el mundo estuvo ante el peligro inminente de una guerra atómica. Asimismo dejó en claro desde el principio el sincero espíritu solidario de la Revolución Cubana al enviar a Vietnam azúcar, arroz y sangre, o entrenar médicos, maestros, ingenieros y personal especializado en la agricultura.

 Desde La Habana Fidel dirigió la histórica batalla que además de todos los logros mencionados, también liberó a Namibia

Aún la historia no ha hecho justicia a la enorme contribución de Cuba y Fidel con los pueblos de África. El mismo Fidel ha dicho que poco se sabe de la gesta solidaria en Angola donde las tropas combinadas del MPLA y los miles de voluntarios internacionalistas cubanos propinaron una derrota estratégica al régimen del Apartheid sudafricano, durante la Batalla de Cuito Cuanavale. Considerada una de las batallas más trascendentes en la historia después de los combates de la II Guerra Mundial, angolanos y cubanos derrotaron en toda la extensión a los invasores sudafricanos y reafirmaron la soberanía de esta nación africana. Un pequeño pueblo con vocación internacionalista, frente a una potencia militar que empleó poderosas fuerzas, aviación moderna, artillería y blindados de última generación, pero no pudo tomar la localidad, convertida entonces en símbolo de resistencia y valor. Desde La Habana Fidel dirigió la histórica batalla que además de todos los logros mencionados, también liberó a Namibia.

El internacionalismo solidario de Cuba, con Fidel al frente ya había recorrido Argelia, Congo Zaire, Congo Brazzaville, Guinea Bissau y otras naciones. Los médicos cubanos siguen recorriendo los senderos de África llevando su trabajo solidario a millones de personas en aquel continente que muchos cubanos consideran su Madre Patria. Los soldados voluntarios cubanos lo único que se llevaron de África fue a sus muertos caídos en la lucha por la liberación y la independencia.

Fidel ha señalado certeramente y denunciado a las fuerzas e intereses que gobiernan y mueven el planeta. Su intervención en la Cumbre del Medio Ambiente en Rio en 1992 consolidó su roll visionario al señalar que “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”. Su análisis dejó en evidencia, en pocas palabras, la relación entre la devastación del planeta y el modelo capitalista: “La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan. Lo real es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Desaparezca el hambre y no el hombre”.

Condujo a Cuba a ser la conciencia crítica de este continente, dijo de él Eusebio Leal, el historiador de La habana. Nunca un país tan pequeño, liderado por un ser tan humano, había contribuído tanto con la causa de los desposeídos de la tierra , como lo ha hecho Cuba con Fidel a la cabeza. Fidel ha sido una fuerza global para la liberación de muchos pueblos del mundo.

Fidel con su lucha y su ejemplo ha alimentado los sueños de libertad de millones y millones de hombres y mujeres del mundo. Esa es su principal contribución a la historia de la humanidad. Por eso hoy llega victorioso a sus 89 años y continúa, al igual que ayer, ayudando a transformar la vida de quienes luchan por la dignidad y la independencia de los pueblos.

La vida de Fidel ha hecho honor al Héroe Nacional de Cuba y “a los que me llaman por esto soñador, les digo como Martí: “El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ése es […] el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto hervir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está del lado del deber.”

Fidel ha estado siempre del lado del deber y por ello la Historia lo absolvió.

 

Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSur , el 12 de agosto de 2015, en el siguiente enlace: http://www.telesurtv.net/multimedia/Fidel-La-historia-lo-absolvio-20150812-0060.html

LA INSOPORTABLE (PARA ALGUNOS) ACTUALIDAD DEL MARXISMO

Por Atilio Boron

Comparto un excelente artículo de Vicenc Navarro, que a mi entender guarda una especial relevancia para los países de América Latina y el Caribe porque analiza el clima ideológico profundamente conservador que predomina en nuestras sociedades y, muy especialmente, en el mundo académico. Esto se traduce en el desconocimiento de la obra de Marx -y, agregaría, de toda la tradición marxista que arranca con él- y, por otra parte, en el acoso o la discriminación que padecen quienes se atreven a mencionar sus teorías para analizar la crisis actual del capitalismo. Como asegura Navarro, intimidados por esa situación muchos marxistas “prefieren camuflarse bajo el término de keynesianos. El camuflaje es una forma de lucha por la supervivencia en ambientes tan profundamente derechistas, como ocurre en España, incluyendo Catalunya, donde cuarenta años de dictadura fascista y otros tantos de democracia supervisada por los poderes fácticos de siempre han dejado su marca.” Reemplácese España o Catalunya por algún país de Nuestra América (con las honrosas excepciones por todos conocidas) y el diagnóstico de nuestro autor adquiere una asombrosa actualidad.

Navarro también subraya que todos los grandes pensadores que han analizado a las sociedades capitalistas hablaron de las clases sociales y de la lucha de clases. Toma los casos de Weber y Marx y con razón dice que en el primero ese conflicto era coyuntural mientras que en Marx es de naturaleza estructural, independiente de la autoconciencia que podían tener los actores involucrados. Cabría añadir que para Weber las clases eran grupos exclusivamente económicos, que se constituían en el mercado y según sus posibilidades de consumo, mientras que para Marx eran formaciones que se arraigaban en el terreno de la producción, no en el del consumo, y en su desarrollo adquirían una expresión política, cosa que estaba ausente de los análisis weberianos. Por último, en Marx la lucha de clases obedecía a una lógica histórica que se orientaba tendencialmente hacia la creación de una sociedad sin clases, suprimiendo toda forma de explotación y opresión, mientras que para Weber las clases eran entidades eternas e inmutables.

Las atinadas conclusiones a las que llega Navarro permiten comprender las razones profundas que explican la pertinaz recesión de la economía capitalista mundial y, muy especialmente, el atolladero “estanflacionista” en que ha caído la economía argentina con el gobierno de Mauricio Macri al promover, a rajatabla, una política económica al servicio exclusivo del capital y muy en especial de sus fracciones más concentradas. Creo, por eso, que su lectura puede ser de suma utilidad para un debate que en la Argentina de hoy es imprescindible e impostergable.

(A continuación, la nota de Navarro. La ilustración es del arquitecto, escritor y caricaturista peruano Carlos Tovar Samanez, “Carlín”, autor de un hermoso libro titulado “Habla el viejo”, en donde su autor conversa con el fantasma de Karl Marx.)

“MARX LLEVABA BASTANTE RAZÓN”

Vicenç Navarro*

Como consecuencia del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tienen en los mayores medios de difusión y comunicación, incluso académicos, en España (incluyendo Catalunya), el grado de desconocimiento de las distintas teorías económicas derivadas de los escritos de Karl Marx en estos medios es abrumador. Por ejemplo, si alguien sugiere que para salir de la Gran Recesión se necesita estimular la demanda, inmediatamente le ponen a uno la etiqueta de ser un keynesiano, neo-keynesiano o “lo que fuera” keynesiano. En realidad, tal medida pertenece no tanto a Keynes, sino a las teorías de Kalecki, el gran pensador polaco, claramente enraizado en la tradición marxista, que, según el economista keynesiano más conocido hoy en el mundo, Paul Krugman, es el pensador que ha analizado y predicho mejor el capitalismo, y cuyos trabajos sirven mejor para entender no solo la Gran Depresión, sino también la Gran Recesión. En realidad, según Joan Robinson, profesora de Economía en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y discípula predilecta de Keynes, este conocía y, según Robinson, fue influenciado en gran medida por los trabajos de Kalecki.

Ahora bien, como Keynes es más tolerado que Marx en el mundo académico universitario, a muchos académicos les asusta estar o ser percibidos como marxistas y prefieren camuflarse bajo el término de keynesianos. El camuflaje es una forma de lucha por la supervivencia en ambientes tan profundamente derechistas, como ocurre en España, incluyendo Catalunya, donde cuarenta años de dictadura fascista y otros tantos de democracia supervisada por los poderes fácticos de siempre han dejado su marca. Al lector que se crea que exagero le invito a la siguiente reflexión. Suponga que yo, en una entrevista televisiva (que es más que improbable que ocurra en los medios altamente controlados que nos rodean), dijera que “la lucha de clases, con la victoria de la clase capitalista sobre la clase trabajadora, es esencial para entender la situación social y económica en España y en Catalunya”; es más que probable que el entrevistador y el oyente me mirasen con cara de incredulidad, pensando que lo que estaría diciendo sería tan anticuado que sería penoso que yo todavía estuviera diciendo tales sandeces. Ahora bien, en el lenguaje del establishment español (incluyendo el catalán) se suele confundir antiguo con anticuado, sin darse cuenta de que una idea o un principio pueden ser muy antiguos, pero no necesariamente anticuados. La ley de la gravedad es muy, pero que muy antigua, y sin embargo, no es anticuada. Si no se lo cree, salte de un cuarto piso y lo verá.

La lucha de clases existe

Pues bien, la existencia de clases es un principio muy antiguo en todas las tradiciones analíticas sociológicas. Repito, en todas. Y lo mismo en cuanto al conflicto de clases. Todos, repito, todos los mayores pensadores que han analizado la estructura social de nuestras sociedades –desde Weber a Marx- hablan de lucha de clases. La única diferencia entre Weber y Marx es que, mientras que en Weber el conflicto entre clases es coyuntural, en Marx, en cambio, es estructural, y es intrínseco a la existencia del capitalismo. En otras palabras, mientras Weber habla de dominio de una clase por la otra, Marx habla de explotación. Un agente (sea una clase, una raza, un género o una nación) explota a otro cuando vive mejor a costa de que el otro viva peor. Es todo un reto negar que haya enormes explotaciones en las sociedades en las que vivimos. Pero decir que hay lucha de clases no quiere decir que uno sea o deje de ser marxista. Todas las tradiciones sociológicas sostienen su existencia.

Las teorías de Kalecki

Kalecki es el que indicó que, como señaló Marx, la propia dinámica del conflicto Capital-Trabajo lleva a la situación que creó la Gran Depresión, pues la victoria del capital lleva a una reducción de las rentas del trabajo que crea graves problemas de demanda. No soy muy favorable a la cultura talmúdica de recurrir a citas de los grandes textos, pero me veo en la necesidad de hacerlo en esta ocasión. Marx escribió en El Capital lo siguiente: “Los trabajadores son importantes para los mercados como compradores de bienes y servicios. Ahora bien, la dinámica del capitalismo lleva a que los salarios –el precio de un trabajo- bajen cada vez más, motivo por el que se crea un problema de falta de demanda de aquellos bienes y servicios producidos por el sistema capitalista, con lo cual hay un problema, no solo en la producción, sino en la realización de los bienes y servicios. Y este es el problema fundamental en la dinámica capitalista que lleva a un empobrecimiento de la población, que obstaculiza a la vez la realización de la producción y su realización”. Más claro, el agua. Esto no es Keynes, es Karl Marx. De ahí la necesidad de trascender el capitalismo estableciendo una dinámica opuesta en la que la producción respondiera a una lógica distinta, en realidad, opuesta, encaminada a satisfacer las necesidades de la población, determinadas no por el mercado y por la acumulación del capital, sino por la voluntad política de los trabajadores.

De ahí se derivan varios principios. Uno de ellos, revertir las políticas derivadas del domino del capital (tema sobre el cual Keynes no habla nada), aumentando los salarios, en lugar de reducirlos, a fin de crear un aumento de la demanda (de lo cual Keynes sí que habla) a través del aumento de las rentas del trabajo, vía crecimiento de los salarios o del gasto público social, que incluye el Estado del bienestar y la protección social que Kalecki define como el salario social.

Mirando los datos se ve claramente que hoy las políticas neoliberales realizadas para el beneficio del capital han sido responsables de que desde los años ochenta las rentas del capital hayan aumentado a costa de disminuir las rentas del trabajo (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual” en Le Monde Diplomatique, julio 2013), lo cual ha creado un grave problema de demanda, que tardó en expresarse en forma de crisis debido al enorme endeudamiento de la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares (y de las pequeñas y medianas empresas). Tal endeudamiento creó la gran expansión del capital financiero (la banca), la cual invirtió en actividades especulativas, pues sus inversiones financieras en las áreas de la economía productiva (donde se producen los bienes y servicios de consumo) eran de baja rentabilidad precisamente como consecuencia de la escasa demanda. Las inversiones especulativas crearon las burbujas que, al estallar, crearon la crisis actual conocida como la Gran Depresión. Esta es la evidencia de lo que ha estado ocurriendo (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015)

De ahí que la salida de la Gran Crisis (en la que todavía estamos inmersos) pase por una reversión de tales políticas, empoderando a las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital. Esta es la gran contribución de Kalecki, que muestra no solo lo que está pasando, sino por dónde deberían orientar las fuerzas progresistas sus propuestas de salida de esta crisis, y que requieren un gran cambio en las relaciones de fuerza Capital-Trabajo en cada país. El hecho de que no se hable mucho de ello responde a que las fuerzas conservadoras dominan el mundo del pensamiento económico y no permiten la exposición de visiones alternativas. Y así estamos, yendo de mal en peor. Las cifras económicas últimas son las peores que hemos visto últimamente.

* Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Ha sido también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU).

FUENTE: Público.es, 01.08.16

Este contenido ha sido publicado originalmente por Atilio Boron Facebook , el 03 de agosto de 2016, en el siguiente enlace: https://www.facebook.com/Atilio-Boron-158512757534330/?fref=ts