Archivo de la categoría: Artículos de opinión

0:03 / 4:15 Presidente Nicolás Maduro: No vamos a dejar solo al pueblo de Brasil

Publicado el 31 ago. 2016
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Dilma: crimen de la traición

Por Cuauhtémoc Cárdenas

Estamos a horas de que se consume un crimen: la imposición de la traición sobre la lealtad, la ilegitimidad sobre el derecho, la corrupción sobre la honradez, la delincuencia sobre la honorabilidad, que eso y más representa la destitución de Dilma Rousseff como presidente constitucional de Brasil.

El lunes 29 de agosto, y el martes 30, la presidenta de Brasil ha comparecido ante el Senado, donde la jauría de la oposición, convertida por el golpe de Estado en facción oficial, se ha lanzado y está lanzándose sobre la presidenta con una agresividad y una irritación fingidas, en las que trata de esconder su vergüenza de la traición.

Detrás del golpe de Estado, que se ha encomendado asestarlo a la mayoría del Legislativo, están las oligarquías locales, sus asociados grandes consorcios internacionales, los intereses depredadores que van detrás de los recursos naturales del país y los sectores del entreguismo y la subordinación al imperio, que pretenden la recuperación directa del poder político para proseguir la labor interrumpida por 13 años de gobiernos nacionalistas y democráticos, que acuerpan hoy a un Fernando Henrique Cardoso que al tiempo que se suma a la traición a la legitimidad constitucional y violenta el estado de derecho, traiciona su propia historia y se traiciona a sí mismo en lo que fue y en lo que pudo de bueno ser para su pueblo y para el suelo en el que nació.

Se acusa a Dilma Rousseff de haber emitido tres decretos para supuestamente manipular cuentas públicas entre el 1º de enero de 2011 y el 12 de mayo de 2016, práctica usual en la que incurrieron más de un centenar de veces gobiernos anteriores, sin que ello significara el desvío más mínimo para beneficio personal.

Quienes la acusan, encabezados por el vicepresidente hoy en funciones de presidente, Michel Temer, ellos sí, están señalados como delincuentes, por haber incurrido en comprobados actos de corrupción –según han destacado numerosos medios de información– en el ejercicio de sus funciones públicas, que al derrocar a Dilma y hacerse del poder buscan que éste se convierta en la protección que les brinde impunidad.

Este nuevo crimen contra la democracia y el derecho se está cometiendo ante la complacencia de la comunidad internacional. Los gobiernos de América Latina, salvo honrosas excepciones, con absoluta pasividad observan cómo paso a paso se asesta el golpe, sin ver que ante cualquier desagrado que provoquen al imperio, puede ocurrirles algo semejante.

El pueblo de Brasil está levantándose contra esta agresión a su democracia y al desconocimiento de la voluntad que expresara en 54 millones de votos, está buscando no acabe por romperse la legalidad con los recursos que le otorgan su Constitución, sus leyes y sus experiencias de prácticas democráticas y pacíficas. A quienes en nuestros países aspiramos a transformaciones progresistas y democráticas por medios similares, nos corresponde brindar la más amplia solidaridad a Dilma Rousseff y a quienes con ella luchan en Brasil por la recuperación del camino de la democracia, único que puede conducir a un progreso sostenido y estable.

Este contenido ha sido publicado originalmente por La jornada el 31 de agosto de 2016, en el siguiente enlace: http://www.jornada.unam.mx/2016/08/31/opinion/029a1mun

Dilma: la historia la absolverá

Por Juan Manuel Karg

El discurso de la presidenta suspendida Dilma Rousseff ante el Senado de Brasil irá directo a los libros de historia, independientemente de la resolución a la que llegue este parlamento abiertamente conservador. En una especie de “la historia me absolverá” -parafraseando a Fidel Castro- versión Brasilia 2016, Dilma habló como una estadista de fuste, con la solidez que solo pueden dar décadas de hacer política, tanto en escenarios favorables como adversos.

Hizo una recuperación de esa trayectoria militante de punta a punta.“Entre mis defectos no está la deslealtad y la cobardía” anunció al comienzo, describiendo su lucha contra la dictadura. “De eso tengo orgullo” siguió, para luego decir que no sería ahora, casi a sus setenta años, cuando cambiaría esta conducta ética que fue precisamente la que la hizo ingresar en la política.

“Lo que está en juego en el proceso de impeachment no es solamente mi mandato. Lo que está en juego es el respeto a las urnas, a la voluntad soberana del pueblo brasileño y a la constitución” fue una de sus frases más certeras, al punto de quedar rebotando por horas en los titulares que cubrieron la jornada desde los medios de comunicación de todo el mundo. Tras ello fue directo al grano nuevamente, al decir que “estamos a un paso de la consumación de una grave ruptura institucional. Estamos a un paso de que se concrete un verdadero golpe de Estado”. Antes había reconocido errores de gobierno, aunque siempre haciendo hincapié en la “injusticia” de la situación.

El final estuvo a la altura del desarrollo previo. “Solo temo a la muerte de la democracia, por la cual muchos de nosotros luchamos con el mejor de nuestros esfuerzos” afirmó la oriunda de Belo Horizonte. Luego, con mayor espontaneidad, respondió preguntas de los senadores allí presentes. Dejó trascender que después de la votación podrá recurrir al Supremo Tribunal Federal, en caso de un -previsible- resultado adverso.

En las gradas la escuchaban Luiz Inácio Lula da Silva, Chico Buarque y dirigentes del Movimiento Sin Tierra (MST) y Sin Techo (MTST), todos concientes de estar viviendo un acontecimiento histórico. De esos “históricos” no agradables, de los cuales los pueblos de América Latina bien conocen sus consecuencias. De esos “históricos” que dejan marcas, pero que asimismo clarifican de que lado de la historia está cada uno.

Más temprano que tarde, la historia de Brasil y América Latina absolverá a Dilma, tal como sucedió con João Goulart, quien sufriera el golpe de 1964, también avalado por los mismos medios de comunicación. A Temer, Cunha y la banda de forajidos que tomó el poder sin un voto, y que además pretende atrincherarse hasta 2018 aún cuando gran parte de los brasileños pide ir a las urnas, no hay -ni habrá- historia que los avale.

Por Juan Manuel Karg

Politólogo UBA / Analista Internacional

Bajo la lupa George Soros: sembrador del caos global desde Ucrania hasta los Balcanes, según DC Leaks

Por Alfredo Jalife-Rahme

Es la época de perturbadoras filtraciones cibernéticas cuando pende sobre la adolorida cabeza de Hillary Clinton otra ronda de divulgación de casi 16 mil nuevos correos comprometedores, mientras en forma coincidente su gran aliado, el megaespeculador George Soros –presunto hombre de paja de los banqueros esclavistas Rothschild y cuyo verdadero nombre es György Schwartz, con una fortuna de 25 mil millones de dólares–, es desenmascarado en sus actividades subversivas trasnacionales mediante la exposición de 2 mil 576 documentos privados por DC Leaks, cuya página fue tirada, como era de esperar.

Por fortuna había guardado diversas fuentes, como The Hill (http://goo.gl/auUWWF) –por cierto, muy pro Hillary–, que coloca la foto de Soros con el logo del Foro Económico Mundial de Davos, a quien también controla (http://goo.gl/QZFCWJ).

The Saker (http://goo.gl/1TBPZd) expone cómo la Fundación Sociedad Abierta (sic), de Soros, ha sidodesenmascarada y comenta que ya era conocido por estar involucrado en muchas de las revoluciones y golpes de Estado en el mundo, así como su poderosa influencia en la política. Hoy tales filtraciones proveen evidencia directa de qué tan profunda y seria es su injerencia con colosales cantidades de dinero invertidas en lasimpolutas ONG y en promocionesque se centran en los derechos humanos (sic) y la democracia (sic)en importantes periódicos que lubrica y/o controla: The Guardian, Hufftington Post, Libération, etcétera. ¡Qué grave!

Son 12 las técnicas que usa Soros para conseguir sus objetivos y su enfoque primordial son los jóvenes, movimientos contestatarios como Syriza (Grecia) y Podemos (España), y cierto tipo de periodistas. ¡Cómo! Se quedaron cortos porque también en América Latina (AL) pululan sus palafreneros.

En 2014, Fundación Sociedad Abierta apadrinó proyectos de varias organizaciones, entre las que destaca Transparencia (sic) Internacional, que un servidor ya había expuesto (http://goo.gl/oAonKP).

“Soros apoyó el golpe fascista en Ucrania (http://goo.gl/K04oWs)” cuando junto con los principales ejecutivos de la fundación, mantuvo extensas reuniones con casi todos los actores involucrados en los acontecimientos de la plaza Maidan, situada en el centro de Kiev, entre quienes estaban los ministros ucranios de Asuntos Exteriores, Justicia, Salud y Educación, así como el embajador de EU en Ucrania, Geoffrey R. Pyatt, y el director de Usaid: el objetivo era minimizar y contrarrestar la influencia rusa y los lazos culturales Moscú-Kiev con un enfoque para imponer un paquetazo de medidas neoliberales.

Tyler Durden, del incendiario Zero Hedge, acota que las filtraciones “revelan la conspiración (sic) detrás de la crisis de los refugiados en Europa, la manipulación de los multimedia que controla (http://goo.gl/IoOvjE)”.

Se evidencia el predominio que ejerce sobre ciertos think tanks, de por sí muy desacreditados (http://goo.gl/oAMOE9), como el Instituto de Política Migratoria, y su manejo perverso de los migrantes: la carne de cañón de Soros.

Para paliar la “crisis migratoria (http://goo.gl/ESsQbB)”, Soros había abogado crear zonas económicas especiales en los Balcanes conincubadoras neoliberales. ¿Alguna coincidencia con el sureste mexicano en llamas y sus incubadoras neoliberales?

El Proyecto de la Prensa en Ucrania expone cómo Soros influyó en la sesgada cobertura de los multimedia en los eventos de Ucrania.

Zero Hedge explaya que la relación de Soros con varias ramas del gobierno de EU lo convirtió en elcuarto Estado (nota: la prensa) y se asombra del silencio estruendoso de los multimedia de Occidente (http://goo.gl/VuCMyC). ¡Cómo: si los tiene controlados!

Soros se da el lujo de instruir (sic) a la entonces secretaria de Estado Hillary en cómo lidiar con las turbulencias en Albania en 2011 y se detalla su flagrante intervencionismo en las elecciones de Europa para conseguir sus aviesos objetivos: usa su enorme riqueza para crear el caos global; ha dividido a EUcorrompiendo a su clase política muy corruptible, destruyó a Ucraniaapoyando un golpe de Estado, y planeaba derrocar a Putin para desestabilizar a Rusia (http://goo.gl/IaiQPg).

Un editorial de Investors Business Daily (http://goo.gl/9bR608) pregunta si Soros es el titiritero de los demócratas y Hillary cuando financia al Center for American Progress, que preside John Podesta, íntimo de los Clinton, y una de cuyas empresas, Global Solutions, dirige el ex embajador de México en EU: Arturo Sarukhan (http://goo.gl/72c6xJ). ¡En manos de quiénes ha estado la cancillería del “México neoliberalitamita”!

Katehon –donde colabora el filósofo Alexander Duguin, ideólogo del zar Vlady Putin– fulmina que el verdadero rostro de la actividad filantrópica del magnate sionista (sic) Soros fue expuesta y pone en la picota el papel de las financiadas ONG que operan “como grupos de presión en elecciones tanto en EU como Europa (http://goo.gl/yM6dN4)”. Una de las tónicas constantes de la fauna de palafreneros de Soros es acusar a sus críticos de teóricos de la conspiración, antisemitas yagentes rusos. ¡No, bueno!

Russia Insider reproduce un artículo del portal Radix:Las filtraciones sobre Soros: la más importante historia que no se escuchaque detalla la estrategia, táctica, donativos) de sus muy influyentes redes globales, “en particular contra Rusia con el fin de socavar sus estructuras familiares tradicionales y la identidad europea en el mundo (http://goo.gl/Bhco2X)”.

Soros juega con la demografía porque entiende que la demografía es destino. Un servidor había detectado que detrás de la crisis migratoria se encontraban los objetivos geopolíticos de Soros/Departamento de Estado para desestabilizar a Europa (http://goo.gl/0RTguG). ¡Nihilismo sin límite!

Wayne Madsen, ex investigador de la célebre NSA, en su libro Soros: el quantum del caos ya lo había desnudado con antelación (http://goo.gl/bqLJn4). De los 26 capítulos del libro destacan: su desestabilización de los Balcanes; su doble juego en el Cáucaso; su colaboración en el golpe en Honduras; su infiltración en China; lasoronización (sic) de la ONU; sus redes de apoyo a las revoluciones de color y las revoluciones árabes, y su injerencia en AL: desde los campos de batalla de Libia y Siria a las estepas de Asia Central y desde las minas de oro y diamantes de África a los pisos de remates de Wall Street.

El portal europeo Dedefensa se asombra del magno control de Soros sobre el cuarto poder (los multimedia) de Occidente (http://goo.gl/KvehLe).

¿Qué pasará con Soros, a sus 86 años, y con sus hijos en el caso, todavía lejano, de que su gran aliada Hillary no arrebate la presidencia?

Thomas Lifson aduce que los documentos sobre “Soros, supremo manipulador de los gobiernos y que controla al Departamento de Estado, encararán un escrutinio sin precedente (http://goo.gl/FHPrS5)”.

¿Encarna Soros a la CIA paralelao a una supragencia subrepticia del “Estado profundo ( deep state)” y su muy vista mano invisible en Wall Street y la City?

www.alfredojalife.com

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Este contenido ha sido publicado originalmente por La Jornada, el 28 de agosto  de 2016, en el siguiente enlace: http://www.jornada.unam.mx/2016/08/28/politica/010o1pol

El modelo educativo 2016 ¡es un esperpento!

Por Carlos Ímaz Gispert / II

El modelo educativo 2016 asume que la evaluación ya fue definida en la Ley del Servicio Profesional Docente y la reivindica como un nuevo sistema basado en el mérito (p. 54), aun cuando se trata de una copia fiel del caduco esquema de pago por méritos (ya abandonado donde se gestó), que desmiente constante y explícitamente los enunciados que, a manera de buenas intenciones, ofrece el texto en cuestión. Veamos tan sólo algunos ejemplos.

Con un cinismo a prueba de todo, advierten de la imperiosa necesidad de abandonar lo que llaman el enfoque administrativo, esa visión estandarizada de la gestión que, independientemente de las circunstancias, contextos y particularidades, supone que los mismos principios y lineamientos permiten a todas las organizaciones escolares trabajar de forma eficiente. Al enfatizar el seguimiento de indicadores formales como vías para ejercer la autoridad y el control, el enfoque administrativo reduce la función de la supervisión escolar a vigilar que las escuelas observen reglas y tareas que les han sido definidas externamente (pp. 20-21). Es decir, nos alertan sobre la ineficacia pedagógica de las reglas definidas externamente y su dañina estandarización, pero reivindican y proponen fortalecer los mecanismos de evaluación externa que se basan justamente en lo contrario: en la estandarización que desconoce contextos y particularidades y enfatiza indicadores formales impuestos arbitrariamente a profesores y estudiantes como vías del ejercicio de control administrativo.

Indican que al priorizar el cumplimiento de la norma y el reglamento se desincentiva el trabajo colaborativo y se desaprovechan las posibilidades del intercambio horizontal (p. 21) y anuncian su deseo de privilegiar el trabajo colaborativo y colegiado como mecanismo de articulación del quehacer escolar (p. 57), cuando su argumento para no discutirlo es que son ley y el andamiaje construido para la evaluación prioriza la norma y sus reglamentos por encima de todo (incluso una de las pruebas está centralmente basada en ello), al tiempo que el esquema de pago, por méritos, aprobado promueve el aislamiento, inhibe la cooperación y degrada el compromiso grupal y colegiado de los docentes.

Declaran la conveniencia defortalecer prácticas docentes flexibles (p. 22) e impulsar una improbable autonomía curricular en las escuelas, sobre la que se apresuran a aclarar que debe estar basada en la normatividad nacional (p. 27), cuando es precisamente esa normatividad la que impone a maestros y estudiantes la camisa de fuerza de los exámenes externos y estandarizados para medir el éxito escolar y mediante los cuales, como se ha documentado hasta el cansancio, se sobredetermina tanto el contenido curricular como la práctica docente.

Afirman que es imprescindible que la evaluación interna se apuntale como actividad permanente de carácter formativo y tendiente al mejoramiento de la práctica profesional de los docentes (p. 26), cuando ya aprobaron que la evaluación que define nada menos que la permanencia, la promoción y el ingreso económico de los maestros es externa, no es entre pares y es coercitiva y punitiva (desde perder el empleo hasta ver disminuido su ingreso económico).

Enuncian que debe reforzarse la capacidad de aprender a aprender, que significa aprender a pensar, a cuestionarse acerca de los diversos fenómenos, sus causas y consecuencias, a controlar los procesos personales de aprendizaje, así como a valorar lo que se aprende en conjunto con otros (p. 46), cuando la aplicación de los exámenes externos y estandarizados a los estudiantes promueve justamente lo contrario: prácticas individuales y no cooperativas, memorísticas, acríticas y de respuestas correctas, que ignoran los procesos y ritmos personales de aprendizaje y anulan el aprendizaje mismo.

En fin, estos ejemplos evidencian que la fractura entre el modelopropuesto y la evaluación ya aprobada es producto de algo más perjudicial que una enjundiosa ignorancia que confunde fines con medios y define primero a los segundos. El modelo educativo 2016prueba que se trata de algo mucho más grave: la orquestación de un fraude que ha dañado a maestros (conculcándoles derechos que tienen todos los trabajadores) y a estudiantes (haciéndoles la escuela aún más monótona, más expulsora, con menos sentido y con mayor costo económico para sus familias). Si se salen con la suya, el daño a la educación pública será terrible, sobre todo porque con su aguda anemia pedagógica renuncian a la búsqueda de la felicidad de nuestros niños en las escuelas, plena de goce, empatía, creatividad, aprendizajes, colaboración y reflexividad crítica, indispensables en la autoconstrucción de seres autónomos en el pensamiento y solidarios en sus acciones.

Este contenido ha sido publicado originalmente por La Jornada, el 19 de agosto  de 2016, en el siguiente enlace: http://www.jornada.unam.mx/2016/08/19/opinion/020a2pol

Error garrafal

Por Juan Manuel Karg *

Si la derecha latinoamericana pretendía dinamitar el Mercosur, el canciller uruguayo Nin Novoa desbarató un primer intento con una audaz jugada política, que igualmente trajo repercusiones. ¿Cómo lo hizo? Cortando los cables de la bomba: anunció que el canciller interino de Brasil, José Serra, intentó “comprar” el voto de Uruguay contra Maduro, a cambio de integrarlo a nuevos acuerdos comerciales que negocia Brasilia en Africa subsahariana e Irán.

El objetivo, consistente en aislar a Venezuela e impedir que asuma la presidencia pro témpore del Mercosur correspondiente por orden alfabético al país caribeño, intentaba ser llevado adelante con una metodología común en la derecha brasileña, que el PSDB había desarrollado desde hace décadas, para asegurarse la reelección de Fernando Henrique Cardoso: la compra y venta de votos. Sólo que en esta ocasión, en vez de hacerlo con los bloques difusos de aquel parlamento, intentaron negociarlo con un país cuyo gobierno progresista vio en este ofrecimiento una verdadera ofensa a su soberanía y reputación.

La noticia, que rebotó velozmente en la prensa regional e internacional, es a esta hora un notorio escándalo diplomático, que sacude al espacio conservador del Mercosur en un momento de fuerte amesetamiento del bloque en su conjunto. Tal es así que Itamaraty citó repentinamente al embajador uruguayo en Brasil, Carlos Amorin, a fin de intentar presionarlo y domesticarlo, mostrando desespero ante una divulgación que pone de relieve el mecanismo extorsivo de la cancillería interina.

No es poco: el tema golpea nuevamente al interino Serra apenas días después de que se conociera la delación premiada del condenado megaempresiario de la construcción Marcelo Odebrecht sobre una “propina” de 23 millones a la campaña presidencial del veterano tucano en 2010. Es decir, es un segundo revés consecutivo, en tan solo diez días, del dos veces derrotado en las urnas por Luiz Inácio Lula Da Silva, José Serra, quien ambiciona (¿ambicionaba?) ser candidato por el PSDB en 2018 con la visibilidad mediática que le otorgara la cancillería. Pero las encuestas lo muestran con una magra intención de voto, y en disputa interna con Aécio Neves y Gerardo Alckmin; y su papel al frente de Itamaraty es cada vez más cuestionado.

Ahora Brasil no sólo hará bullyng con Venezuela y su presidencia, tal como denunciara Nin Novoa. También acosará al pequeño país sudamericano, que ha mostrado notoria hildaguía ante el embate conservador de Temer-Cartes. A Uruguay intentarán cobrarle la valentía de ser el único de los miembros fundadores del bloque que se está moviendo por lo que marca la normativa y no por mera especulación ante la situación interna de Venezuela.

¿Seguirán apoyando Argentina y Paraguay a un gobierno que ya no sólo presenta pocas credenciales democráticas al interior de su país, como el del interino Temer, sino que además pretende desarrollar una política de compra y venta de votos a nivel regional, en un evento donde el Mercosur queda expuesto ante la opinión pública internacional de la peor forma posible? ¿Acelerará este escándalo la pronta resolución en torno a la presidencia pro témpore que le corresponde a Venezuela de acuerdo a los estatutos de la entidad y no a los caprichos ideológicos de algunos de sus miembros, cuyos gobiernos además tienen un rechazo creciente de parte de sus sociedades, tal como muestran los recientes sondeos de Ipsos-Paraguay y Vox Populi-Brasil?

Ambas preguntas están en el aire. La única certeza, a esta hora, es que la derecha latinoamericana ha cometido un error garrafal que le quita entidad a sus propias posiciones políticas, pero que paradójicamente puede darle, en caso de existir un nuevo realineamiento frente a la actitud de Serra, una sobrevida al Mercosur.

* Politólogo UBA. Investigador CCC.@jmkarg

Este contenido ha sido publicado originalmente por Página 12, el 18 de agosto  de 2016, en el siguiente enlace: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/307138-78800-2016-08-18.html

 

“Por aquí pasó Fidel”

Página/12, 13 Agosto 2016
Por Atilio A. Boron
Escribir unas pocas líneas sobre Fidel es una invitación a la vez fascinante y peligrosa. Lo primero, porque se trata de una figura titánica que cubre la segunda mitad del siglo veinte y los primeros años del actual. Lo segundo, porque dadas las inexorables restricciones de espacio, se corre el riesgo de apenas balbucear unas pocas palabras incapaces de hacerle justicia a un personaje que Hegel sin duda los caracterizaría como “histórico universal”, tal como lo hiciera con Napoleón. En esta oportunidad, y como pequeño homenaje a su nonagésimo aniversario, quisiera compartir una experiencia: la impresión que me causó Fidel cuando lo ví en Chile durante su histórica visita a ese país a finales de 1971. En ese tiempo me desempeñaba como joven profesor de la Flacso/Chile y traté de seguir el itinerario de Fidel lo más de cerca posible, tarea condenada al fracaso porque el Comandante no limitó sus actividades al área de Santiago sino que recorrió Chile de norte a sur, desde Antofagasta hasta Punta Arenas. Me consolé asistiendo a sus apariciones públicas en Santiago apenas recuperado del impacto emocional que me produjo cuando el día de su llegada a la tierra de Violeta Parra, al atardecer del 10 de Noviembre de 1971, yo era uno más de los miles y miles de santiaguinos que salimos a las calles para brindarle una conmovedora recepción. El climax se produjo cuando al acercarse la caravana de automóviles por la Avenida Costanera a la altura de las Torres de Tajamar, lo vimos pasar en un auto descapotado, de pie, enfundado en su uniforme verde olivo, su gorra y saludando a la multitud agolpada a ambos lados de la calzada. Siendo de por sí un hombre de elevada estatura, parado en ese carro, que avanzaba lentamente, sus dimensiones adquirieron proporciones gigantescas para quienes estábamos allí vitoreándolo y sentíamos que nos recorría, como una corriente eléctrica, la sensación mística de que estábamos viendo pasar no a un hombre, a un cubano, o a un jefe de estado, sino a la personificación misma de América Latina y el Caribe, al héroe que en nombre de Nuestra América había puesto punto final a nuestra prehistoria. Si su sola figura nos magnetizaba cuando pronunciaba un discurso –¡veinticinco en total durante su gira chilena, más una maratónica conferencia de prensa un día antes de su regreso a Cuba!–, sus formidables dotes de orador nos dejaban absolutamente deslumbrados.
Salvador Allende, su digno anfitrión, era un líder entrañable y un luminoso ejemplo para todos nosotros por su coherencia como marxista y por su valentía para enfrentar a la derecha vernácula y al imperialismo. Pero no era un orador de barricada; sus discursos parlamentarios eran excelentes, pero jamás podrían cautivar a una multitud. Los de Fidel, en cambio, eran como uno de esos fantásticos murales de Diego Rivera en el Palacio Nacional de México: un torrente por el cual fluía toda la historia de Nuestra América. Su capacidad didáctica, su contenido profundo y su incomparable elocuencia fascinaron a todos quienes pudimos asistir a sus concentraciones y, en mi caso, marcó para siempre mi conciencia política. Era obvio que el viaje de Fidel a Chile fue algo más que una visita diplomática. Parafraseando al Comandante Hugo Chávez, podríamos decir también que “por aquí pasó Fidel”. Y “aquí” fue ese sorprendente Chile de Allende adonde el Comandante llegó para comprobar, con sus propios ojos, si había otro camino para hacer avanzar la revolución en América Latina. En aquella coyuntura tan especial, esta era una cuestión de excepcional importancia para el líder cubano, revolucionario integral si los hay y obsesionado por identificar, en los complejos entresijos de nuestras realidades nacionales, las semillas de la necesaria revolución. Esta motivación quedó explícitamente confirmada en el notable discurso que Fidel pronunciara el 17 de noviembre de 1971 en la Universidad de Concepción. Fue precisamente eso lo que quiso ver Fidel en Chile, y la lectura de sus discursos y sus intervenciones en la prensa demuestran que era un profundo estudioso de la realidad chilena, meticulosamente bien informado sobre lo que ese país producía, a quién lo vendía en el mercado internacional, a qué precio y bajo cuáles condiciones. Y lo mismo valía para otros aspectos de la vida política y social de aquel país, que Fidel había estudiado hasta en sus menores detalles con anterioridad a su visita. Una gira extensa e intensiva, donde no sólo pronunció discursos sino que habló con miles de chilenos que le preguntaban de todo. Fue realmente un viaje de estudios, propio de quien concibe al marxismo no como un dogma sino como una guía para la acción –como lo exigía Lenin– y que se extendió desde el 10 de noviembre hasta el 4 de diciembre, en medio de la gritería insolente de la derecha que a poco llegar exigía el abandono de Fidel del suelo chileno. Pero Allende se mantuvo firme y brindó una cálida hospitalidad a su amigo cubano en cada rincón de la dilatada geografía del país andino. Con su visita Fidel dejó una estela imborrable en aquel lejano rincón de Nuestra América, que por un par de años más todavía sería, como lo afirma la canción nacional de Chile, “un asilo contra la opresión”. Poco después se transformaría en el baluarte de la barbarie fascista, en asilo de contrarrevolucionarios y guarida de terroristas que, Plan Cóndor mediante, asolaría a los países latinoamericanos. La revolución que Fidel correctamente caracterizó cuando dijo que en Chile estaba transitando sus primeros pasos, recordando que las revoluciones no son acontecimientos fulminantes sino el resultado acumulativo de transformaciones de diverso tipo, fue ahogada en sangre.
Con esto quedaron definitivamente demostradas dos lecciones: primera, que en Nuestra América la osadía de los revolucionarios siempre será castigada por la derecha y sus aliados internacionales con un atroz escarmiento. Segunda: que el único antídoto para evitar ese fatal desenlace es completar sin pérdida de tiempo las tareas fundamentales de la revolución.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Atilio Boron.com, el 13 de agosto  de 2016, en el siguiente enlace: http://www.atilioboron.com.ar/2016/08/fidel-el-invencible.html

Hayek versus Keynes: el debate del siglo

Por Alejandro Nadal
Al comenzar la década de 1930 la economía mundial se encontraba sumida en la crisis más profunda de su historia. La gran obra de John Maynard Keynes sobre la inestabilidad de las economías capitalistas estaba en gestación. La trayectoria intelectual que seguiría este economista se vería atravesada por una controversia que muchos han calificado como el debate del siglo. La relevancia de esta polémica en el contexto actual no puede ser ignorada.

Las líneas divisorias que hoy cruzan el pensamiento económico le deben mucho a ese debate. Por ejemplo, el análisis sobre el papel del Estado y la política en la gestión económica depende de manera esencial de aquella polémica.

En esencia, el paisaje del campo de batalla quedó claramente definido desde las primeras escaramuzas entre Hayek y Keynes. Por un lado, encontramos la creencia en la existencia de fuerzas estabilizadoras en los mercados. Por el otro, nos topamos con un esfuerzo analítico centrado en la inestabilidad intrínseca de las economías capitalistas. Pero nos estamos adelantando. Vamos por partes.

En 1928 un joven economista austriaco de nombre Friedrich Hayek fue invitado a dar tres conferencias en la célebre London School of Economics (LSE). Sus anfitriones quedaron encantados. Una de las estrellas ascendentes de la LSE, Lionel Robbins, invitó a Hayek a pasar una temporada en la LSE: su plan era convertirlo en el ariete central para atacar las tesis que comenzaban a surgir del grupo cercano a Keynes en la Universidad de Cambridge.

Keynes había saltado a la fama en 1919 por su pequeño gran libro Las consecuencias económicas de la paz, en el que presentó una dura crítica al revanchista Tratado de Versalles. Keynes mostró que Alemania no soportaría las reparaciones de guerra impuestas por los vencedores y que la inestabilidad política sería uno de los resultados. En el contexto actual de la imposición de medidas de austeridad fiscal sobre los países de Europa, el libro de Keynes sigue siendo un poderoso llamado a la reflexión.

El 1923 Keynes publicó su Ensayo sobre la reforma monetaria, en el que sostuvo que los cambios en la cantidad de moneda podían inducir una expansión o una contracción de la actividad económica al generar incertidumbre sobre los precios futuros. La conclusión era clara: se necesitaba una política monetaria activa para estabilizar el nivel general de precios. Pero Hayek concluyó que una política monetaria podía disfrazar tendencias inflacionarias y aquí comienza la larga e importante controversia entre Keynes y Hayek.

La polémica se agudizó en 1931, cuando salieron publicados dos de los más importantes libros de estos economistas: Precios y producción, de Hayek, y el Tratado sobre la moneda,de Keynes. Poco a poco se iba perfilando el duro contraste entre las posturas de los dos autores. Hayek sostenía que el incremento en el ahorro traería consigo una mayor inversión en bienes de producción. En cambio, Keynes argumentaba que un incremento en el ahorro podía traer aparejado una contracción económica si no iba acompañado de expectativas favorables a la inversión.

Para Hayek, el análisis de Keynes conducía a una de las peores herejías: el desequilibrio entre ahorro e inversión no podía ser corregido por las fuerzas del mercado. Esto significaba que no existía un mecanismo corrector capaz de rectificar las posibles disparidades en una dimensión tan importante de la economía. Para Hayek lo peor era que esa conclusión podía generalizarse a toda la economía: no habría ningún mecanismo endógeno capaz de mantener el equilibrio entre oferta y demanda.

El contenido teórico de la discusión se hizo cada vez más complejo y, al transcurrir los años, sólo un pequeño grupo de especialistas podía seguir de cerca los argumentos de cada grupo. En 1932 otro economista del círculo cercano a Keynes, Piero Sraffa, dio a conocer una durísima crítica a la obra de Hayek. El ataque se centró en el papel que jugaba la llamada tasa natural de interés en la obra del austriaco. La crítica de Sraffa sería decisiva: Hayek nunca volvió a escribir un libro de teoría económica y tampoco abrió un debate con Keynes sobre la Teoría general. Desde 1937, cuando terminó la polémica con Sraffa, Hayek se fue dedicando a un género que le sentaba muy bien, el del panegírico ideológico. El libro que lo consagró, el Camino de servidumbre, es una obra de opinión en la que todo lo que huele a intervención gubernamental es considerado un embrión de socialismo totalitario o de fascismo. Pero Keynes señaló que el fascismo no había sido el resultado de una excesiva injerencia del gobierno en la economía, sino del desempleo y la inestabilidad del capitalismo.

Hayek tuvo la ventaja de haber sobrevivido por varias décadas a Keynes. Así pudo atacar a un contrincante que no podía responderle. Durante su larga vida, Hayek mantuvo su fe en las virtudes del libre mercado y su capacidad de autorregulación. Pero la fe y la ciencia no son buenas compañeras.

Twitter: @anadaloficial

Este contenido ha sido publicado originalmente por La Jornada, el 27 de julio de 2016, en el siguiente enlace: http://www.jornada.unam.mx/2016/07/27/opinion/026a1eco

Casa Blanca: Ni olvido ni perdón

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CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Enrique Peña Nieto nos ha pedido perdón por el escándalo de la “Casa Blanca” y Aurelio Nuño nos invita a dejar atrás la masacre de Nochixtlán para debatir sobre su nuevo “modelo educativo” neocolonial y privatizante. Al más típico estilo priista se privilegia la impunidad por encima de todo. Se repite el escenario que tuvo lugar a finales de 2014, cuando Peña Nieto llamó a los mexicanos a simplemente “superar” la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa. Con el tradicional coctel de demagogia, represión, guerra mediática y reformas simuladoras, se busca tender una cortina de humo que recubra y nos haga olvidar los enormes agravios cometidos contra la sociedad durante el sexenio actual.

En respuesta al olvido y el perdón que pide el gobierno, a los ciudadanos nos toca mantener viva la memoria, exigir castigos ejemplares para los responsables del desastre nacional, así como trazar una ruta de escape que pase por la revocación de todas las “reformas estructurales” y el diseño de un plan estratégico hacia la construcción de una nueva República.

Llama la atención que en el mismo momento en que Nuño anunciaba su “modelo educativo”, el miércoles 20, un grupo de porros escoltados por la fuerza pública irrumpió violentamente en el bloqueo establecido por maestros y organizaciones sociales en la autopista entre San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez. Se ratifica la elección preferencial de este gobierno por la ley del garrote.

Nuño ha colocado como ejes prioritarios de su modelo la enseñanza del inglés, el fomento de “valores para la convivencia” y la autonomía de gestión para las escuelas. En otras palabras, se buscará impulsar una lógica neocolonial, una cultura de obediencia ciega a la autoridad, así como la privatización de los planteles escolares por medio del cobro de cuotas. En contraste, la columna vertebral de un verdadero modelo educativo tendría que ser la historia, el pensamiento crítico y la gratuidad absoluta de la educación impartida por el Estado.

Por otra parte, el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción promulgado el lunes pasado por el ocupante de Los Pinos, es un bodrio que se limita a crear una serie de nuevas “coordinaciones” y “comités” que solamente generarán mayor caos entre las diversas instancias de control interno, control externo, sanción y fiscalización en los diferentes poderes y niveles del Estado mexicano. Ahora será aún más difícil que nunca saber quién es el verdadero responsable por hacer valer la rendición de cuentas. Esta situación de confusión institucionalizada abrirá jugosos negocios para una infinidad de consultores y “expertos” pero también garantizará la continuidad del sistema de impunidad estructural que está destruyendo la legitimidad de las instituciones públicas.

En contraste, el manifiesto divulgado la semana pasada por las autoridades municipales y agrarias de más de 150 pueblos originarios de Oaxaca, durante su histórica caravana hacia la Ciudad de México, constituye un excelente punto de partida para el necesario esfuerzo de construcción de unidad popular y ciudadana. Esta nueva agrupación plural de pueblos indígenas surgió a raíz de la masacre de Nochixtlán del pasado 19 de junio y se ha inspirado en la valiente lucha de la CNTE y de todos los maestros del país contra la reforma educativa.

De manera importante, las demandas de los pueblos oaxaqueños en resistencia rebasan las dimensiones locales y gremiales que suelen acotar la fuerza de los movimientos sociales. Las cuatro exigencias de lo que podemos llamar el “Manifiesto de Oaxaca” son: 1) justicia por los crímenes de Nochixtlán; 2) abrogación de las 12 “reformas estructurales” aprobadas en el actual sexenio, en particular la educativa; 3) libertad inmediata de todos los presos políticos del país; 4) juicio político contra el titular del Ejecutivo Federal, Enrique Peña Nieto.

Son demandas absolutamente razonables a las cuales tendríamos que sumarnos todos. Constituyen una agenda mínima para iniciar un proceso de articu­lación social y política hacia el rescate de la nación, basado en principios universales de justicia, dignidad, democracia y rendición de cuentas. Habría que considerar la organización de mesas formales de negociación y diálogo entre los diferentes sectores y organizaciones en resistencia para alimentar este manifiesto, incluyendo la participación de estudiantes, maestros, indígenas, intelectuales, militantes y dirigentes de Morena, familiares de desaparecidos, luchadores medioambientales, pequeños y medianos empresarios, periodistas en resistencia, defensores de derechos humanos, obreros y campesinos en general, entre otros.

Ya no podemos seguir con la dinámica de mesas de negociación y diálogo exclusivamente con el gobierno. La CNTE y los padres de familia de Ayotzinapa tienen razones muy legítimas para reunirse con la autoridad, pero harían bien en demostrar el mismo compromiso en sus relaciones con sus amigos y colegas de otras organizaciones sociales y políticas. El asambleísmo y los pronunciamientos generales de unidad tampoco son suficientes. Hace falta iniciar el arduo proceso de reconocer y dirimir las diferencias existentes entre movimientos así como construir acuerdos de acción coordinada entre las diversas resistencias.

El gobierno federal siente pasos en la azotea. Los resultados electorales del pasado 5 de junio, los históricos niveles de desaprobación ciudadana para el presidente de la República, el desprestigio de Enrique Peña Nieto en el exterior y las encuestas que demuestran el firme avance de Andrés Manuel López Obrador hacia 2018, tienen al régimen contra la pared. El poder se encuentra atrapado en el mismo laberinto de siempre de simulaciones y represiones. Al pueblo nos toca desmontar los sectarismos destructivos así como templar nuestra obsesión con las instituciones realmente existentes.

http://www.johnackerman.blogspot.com

@JohnMAckerman

Este contenido ha sido publicado originalmente por Proceso, el 25 de julio de 2016, en el siguiente enlace: http://www.proceso.com.mx/448482/casa-blanca-ni-olvido-ni-perdon

 

Diálogo con olor a sangre

Por John M. Ackerman

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La sangre de Nochixtlán tiene sin cuidado al gobierno. Lo único que le interesa es apagar el fuego de la creciente resistencia magisterial, estudiantil, popular y ciudadana. Desde las comunidades indígenas de Oaxaca hasta Nueva York, desde Monterrey hasta la UNAM, todos los días crece el repudio a la masacre cometida por los policías federales y estatales el pasado domingo 19 de junio. La solidaridad nacional e internacional incluso se ha generalizado más rápidamente que después de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014.

Lo que ocurrió en Nochixtlán no fue un “choque” o un “enfrentamiento” entre dos grupos en conflicto, maestros y policías, sino un ataque premeditado y ejecutado a sangre fría por hombres encapuchados, fuertemente armados, al servicio de un gobierno despótico y corrupto. Las víctimas fueron maestros y ciudadanos de una zona con fuerte presencia indígena que defendían, con lápices, cuadernos y palos sus derechos laborales, su cultura y su tierra.

Ni un policía recibió un solo impacto de bala, por la sencilla razón de que ninguno de los manifestantes estaba armado. Tampoco hay evidencia alguna de que la Policía Federal hubiera sufrido una “emboscada” de parte de algún grupo violento ajeno al movimiento magistral. El pueblo mexicano ya no se deja engañar tan fácilmente por las “verdades históricas” del poder. Ya fluye suficiente información vía internet y redes sociales para poder desmentir, casi de inmediato, las manipulaciones de Televisa, Letras Libres y ¡Hola!

De acuerdo con testimonios recogidos por Arturo Cano, de La Jornada, fueron los mismos policías vestidos de civil quienes habrían incendiado los camiones y automóviles del bloqueo con el fin de generar un caos que pudiera “justificar” la utilización de fuerza letal contra los manifestantes. Los policías también dispararon una gran cantidad de gases lacrimógenos, de fabricación estadunidense, desde sus barricadas y sus helicópteros.

Los médicos en la comunidad de Hacienda Blanca tuvieron que suspender la atención a los heridos y desalojar su centro de salud para evitar ahogarse en la nube de gas tóxico. Los policías también detuvieron arbitrariamente a docenas de pobladores de la zona que no tenían relación alguna con el conflicto, incluyendo un amplio grupo de personas que estaba participando en un funeral en el panteón municipal, cerca del operativo.

El hecho de que la mayor parte de las víctimas del ataque no hayan sido maestros sino personas de la comunidad solidarias con la causa magisterial, demuestra la profundidad de la batalla civilizatoria en que se encuentra inmersa la nación. La lucha contra la reforma educativa cada día se convierte más en una batalla de todo el pueblo mexicano en defensa de la patria, la historia y la dignidad.

Es entonces plausible que el diálogo no sea con el secretario de Educación Pública, sino con el de Gobernación. Lo que está en juego no es solamente la contrarreforma educativa, sino todo un sistema de gobierno despótico y corrupto que busca imponer por medio de la fuerza una agenda colonial y privatizadora en todos los sectores de la economía nacional, incluyendo el petróleo, la electricidad, la salud, el agua, las universidades, las pensiones, el sindicalismo, entre otros.

Los maestros de la CNTE tienen perfectamente clara la interrelación entre las diversas causas. Por ejemplo, en su convocatoria para la marcha del pasado viernes 17 en la Ciudad de México, los profesores explícitamente ligaron la reforma educativa con la reforma energética y celebraron el hecho de que “la insurgencia magisterial se articula con una insurgencia popular” más amplia.

Al enviar los maestros a negociar con Miguel Ángel Osorio Chong en lugar de con Aurelio Nuño, el gobierno tiene la intención de limitar y encasillar las demandas de los maestros. Pero en realidad esta situación abre el panorama para abordar un abanico mucho más amplio de temas. La CNTE tendría que aprovechar este error táctico de su adversario para poner a discusión de una vez todas las “reformas estructurales” del Pacto contra México, así como la “gobernabilidad” en general del país.

Pero primero habría que superar otro tema delicado. Recordemos que como resultado de las reformas impulsadas por Peña Nieto, la Policía Federal ahora pertenece a la Secretaría de Gobernación. En consecuencia, Osorio mismo sería el principal responsable por la masacre de Nochixtlán. ¿Cómo podrán los maestros sentarse en la misma mesa con el presunto asesino de sus amigos y colegas?

Osorio se ha comprometido a llevar a cabo una investigación exhaustiva de los acontecimientos del 19 de junio. Pero la única forma para realizar una indagación auténticamente transparente e imparcial sería si el principal responsable de la corporación bajo investigación primero se separara de su cargo. Así como Ángel Aguirre tomó licencia después de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, Osorio también tendría que abandonar su cargo a raíz de la masacre de Nochixtlán.

Una condición más para el diálogo tendría que ser la libertad inmediata de todos los presos políticos de la CNTE, y en particular de los 13 pertenecientes a la Sección 22 del sindicato, con sede en Oaxaca. La detención arbitraria y fabricación de cargos contra Rubén Núñez y Francisco Villalobos, los dos líderes máximos de esta sección sindical, fue la dinamita que terminó de polarizar la situación en la entidad. Ningún diálogo podría avanzar sin su libertad inmediata, así como la de sus otros 11 colegas también injustamente encarcelados.

México se acerca a un momento crítico en su historia. Para avanzar con paso firme habría que ejercer la autocrítica y aprender de los errores cometidos durante las negociaciones de paz entre el EZLN y Ernesto Zedillo, las mesas de diálogo entre Javier Sicilia y Felipe Calderón y los múltiples encuentros entre los padres de familia de Ayotzinapa y el gobierno de Peña Nieto. Evitemos las trampas del poder y la esterilización de los diálogos. Aprovechemos esta importante coyuntura para sentar las bases de una transformación profunda de la República.

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Twitter: @JohnMAckerman

Este contenido ha sido publicado originalmente por Proceso, el 28 de junio de 2016 en el siguiente enlace: http://www.proceso.com.mx/445531/dialogo-olor-a-sangre