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#Efemérides Asalto al Cuartel Moncada

Hoy hace 63 años se configuró el Asalto al Cuartel Moncada, liderada por  Fidel Castro Ruz.

Asalto al Cuartel Moncada. Acción cuyo objetivo era desencadenar la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista (19521958). A pesar de su derroche de valentía y dignidad, los asaltantes -inferiores en número y armas- no pudieron tomar la fortaleza. La orden del dictador fue eliminar a diez revolucionarios por cada soldado del régimen muerto en combate. La masacre se generalizó y fueron asesinados la mayoría de los asaltantes. Los sobrevivientes fueron detenidos tras feroz cacería, enjuiciados y condenados a prisión.

Un grupo de jóvenes, liderados por Fidel Castro, se colocaron a la vanguardia de la lucha por la verdadera independencia de Cuba. En el año del centenario del héroe nacional José Martí, el 26 de julio de 1953 ellos protagonizaron el asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, enSantiago de Cuba y Bayamo respectivamente.

En la madrugada de ese día, 135 combatientes, vestidos con uniformes del Ejército y dirigidos por Fidel, precisaban el plan de ataque. Se organizaron en tres grupos, el primero de los cuales, con Fidel al frente, atacaría la fortaleza. Los otros dos grupos, mandados respectivamente por Abel Santamaría —segundo jefe del movimiento— y Raúl Castro, tratarían de tomar dos importantes edificios contiguos al cuartel: el Hospital Civil, donde se atendería a los heridos, y el Palacio de Justicia, donde radicaba la Audiencia, desde cuya azotea apoyarían la acción principal.

Cuando todos estuvieron listos, se le dio lectura al «Manifiesto del Moncada», redactado por el joven poeta Raúl Gómez García bajo la orientación de Fidel. Gómez García leyó sus versos «Ya estamos en combate» y Fidel les dirigió esta brevísima exhortación:

“Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertado o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan.

Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad. De los 135 revolucionarios, 131 dieron el paso al frente. Los cuatro arrepentidos recibieron la orden de regresar a sus puntos de origen, y poco después de las 4:00 de la madrugada, todos comenzaron a salir en los autos hacia Santiago.

Los grupos dirigidos por Abel y Raúl cumplieron su objetivo: la toma del Hospital Civil y la Audiencia. El grupo principal, dirigido por Fidel, llegó según lo previsto hasta una de las postas, la No. 3, la desarmó y traspuso la garita, pero una patrulla de recorrido que llegó inesperadamente, y un sargento que apareció de improviso por una calle lateral, provocaron un tiroteo prematuro que alertó a la tropa y permitió que se movilizara rápidamente el campamento. La sorpresa, factor decisivo del éxito, no se había logrado. La lucha se entabló fuera del cuartel y se prolongó en un combate de posiciones.

Los asaltantes se hallaban en total desventaja frente a un enemigo superior en armas y en hombres, atrincherado dentro de aquella fortaleza. Otro elemento adverso, también accidental, fue que los atacantes no pudieron contar con varios automóviles donde iban las mejores armas, pues sus ocupantes se extraviaron antes de llegar al Moncada en una ciudad que no conocían. Comprendiendo que continuar la lucha en esas condiciones era un suicidio colectivo, Fidel ordenó la retirada. Al mismo tiempo que esto ocurría en Santiago, 28 revolucionarios asaltaban al cuartel de Bayamo, operación que también fracasó.

rev cubana

fidel castro 03

Más información:

 http://www.ecured.cu/Asalto_al_Cuartel_Moncada

Notas relacionadas: 

Cuba recuerda heroica gesta del asalto al cuartel Moncada- teleSur

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Se cumplen 50 años del asesinato de Fabricio Ojeda Tue,

La noticia consternó al país: Fabricio Ojeda, el líder político, diputado opositor y presidente de la Junta Patriótica que derrocó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, capturado cinco días antes por el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Sifa), fue hallado muerto en su celda, en extrañas circunstancias.

El hecho ocurrió un día como hoy, hace 50 años: el 21 de junio de 1966, en pleno período histórico de la IV República.

Gobernaba Venezuela el presidente Raúl Leoni, del partido Acción Democrática (socialdemócrata), que en coalición política con otros dos partidos de la época, Copei (socialcristiano) y Unión Republicana Democrática (URD) heredero del liberalismo amarillo venezolano, del siglo XIX, constituían el régimen de la “ancha base”.

La voz oficial dijo de inmediato que Fabricio, de 38 años de edad, se había ahorcado en su celda.

El ministro de la Defensa de entonces, el general Ramón Florencio Gómez, emitió un comunicado en el cual decía: “Somos los primeros en lamentar lo ocurrido”.

Sin embargo, sus correligionarios y el pueblo todo sabían que Fabricio Ojeda “fue perseguido, apresado, torturado y asesinado por la democracia puntofijista”, tal como dice Luis Berrizbeitia en el prólogo del libro La Muerte de Fabricio Ojeda, de José Antonio Solórzano León.

Como reportero del diario El Nacional, para el cual cubría la fuente de Palacio, Fabricio Ojeda era el anónimo y clandestino presidente de la Junta Patriótica que derrocó a la dictadura, el 23 de enero de 1958.

Al instaurarse el “régimen democrático” del pacto de Punto Fijo, acordado en Nueva York por los dirigentes: Rómulo Betancourt (AD), Rafael Caldera (Copei) y Jóvito Villalba (URD), Fabricio Ojeda es electo diputado por URD, pero el 30 de Junio de 1962, asqueado por la traición de esos partidos a las ideas de libertad y justicia que encabezaron la lucha contra la dictadura, con un emotivo discurso en la Cámara de Diputados renuncia al cargo y se va a las montañas, donde ya operaban las guerrillas de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (Faln).

En contacto con los jefes guerrilleros Douglas Bravo y Argimiro Gabaldón, es nombrado comandante del recién creado Frente José Antonio Páez. A fines de 1962 fue capturado y sentenciado a 18 años de presidio, pero logró escapar de la cárcel de Trujillo, donde lo habían confinado.

Cuatro años después, el 17 de junio de 1966, Fabricio Ojeda cayó de nuevo en manos del Gobierno de Raúl Leoni.

En una ocasión de lucha Fabricio expresó: “Si muero no importa, otros vendrán detrás que recogerán nuestro fusil y nuestra bandera para continuar con dignidad lo que es ideal y saber de nuestro pueblo”.

En una de sus alocuciones nuestro comandante eterno, Hugo Chávez, al recordar la gesta emancipadora del combatiente Ojeda, manifestó:

“A Fabricio Ojeda lo mataron, vilmente asesinado…. Rindamos tributo a aquel gran revolucionario, mártir de nuestro pueblo… Gran pensador que cambió su diputación por la montaña”.

Desde su asesinato los revolucionarios venezolanos establecieron el 21 de junio como Día de los Mártires

Fuente: Aporrea

Este contenido ha sido publicado originalmente por Informe 21, el 21 de junio de 2016 en el siguiente enlace: http://informe21.com/actualidad/se-cumplen-50-anos-del-asesinato-de-fabricio-ojeda

Notas relacionadas: http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/jose-vicente-rangel-sangre-manos-es-que-nos-separa-ellos/

Hace 200 años Simón Bolívar decretó la libertad de los esclavos

La acción cambió el escenario de la guerra de independencia a favor del Ejército Patriota
El decreto de El Libertador constituyó el primer intento de abolir la esclavitud en Venezuela. Más tarde el presidente de ese país, José Gregorio Monagas, lo aprobó.

El 2 de junio de 1816 Simón Bolívar decretó la libertad absoluta a todos los esclavos que se alistaron en las filas del Ejército Patriota (EP), conjunto de milicias que luchó en las guerras de independencia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela contra el imperio español.

Esta medida constituyó el primer intento de eliminación de la esclavitud en Venezuela y significó el reconocimiento de la participación de los negros, pardos e indios en el EP. La acción cambió el escenario de la guerra de independencia a su favor.

La parte sustantiva del decreto decía que  “…la justicia, la política, y la Patria reclaman imperiosamente los derechos imprescindibles de la naturaleza, he venido en decretar, como decreto, la libertad absoluta de los esclavos que han gemido bajo el yugo español en los tres siglos pasados…”.

Resistencia imperial al decreto 

En 1819, tres años más tarde en el célebre Discurso de Angostura, El Libertador actuando como jefe supremo de la República solicitó al Congreso que decretara la abolición de la esclavitud, pero los intereses de los dueños de los esclavos se impusieron sobre la justicia que demandaba la libertad de los miles de hombres y mujeres desarraigados de manera violenta de su natal África.

El artículo 54 de la Carta Magna de la República Bolivariana de Venezuela establece: “Ninguna persona podrá ser sometida a esclavitud o servidumbre. La trata de personas y, en particular, la de mujeres, niños, niñas y adolescentes en todas sus formas, estará sujeta a las penas previstas en la ley”.

“Queda abolida para siempre la esclavitud en Venezuela”

El objetivo del decreto se materializó 38 años después. El 24 de marzo de 1854 el presidente José Gregorio Monagas autorizó el ejecútese a la ley que en uno de sus artículos señala: “Queda abolida para siempre la esclavitud en Venezuela”.

Con el decreto, El Libertador cumplió la promesa que le hizo a su amigo y protector en Haití, Alejandro Petión, de otorgarle la libertad a todos esos hombres y mujeres traídos por la fuerza desde África a  América.

El dato: Uno de los precursores de esta lucha fue Francisco de Miranda, conocido como el Primer Venezolano Universal, quien años previos ya contemplaba la importancia de enfilar a los afrodescendientes en el EP.